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Esos estilismos incomprensibles

Mayte Bonilla Castro El jardín de May
8 Jan 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Sin duda todos hemos pensado alguna vez al ver estilismos en una revista o en la televisión: "¿pero cómo pueden ponerse eso? ". Aunque nos cueste reconocerlo en voz alta, porque parece que si lo hacemos, somos unos ignorantes que no entendemos la profunda visión del diseñador. 


Claro que seguir la moda también es una forma de comunicarnos con los demás. El problema es que si la seguimos sin más, a veces puede que no “digamos” lo que realmente queremos decir. Es más que sabido que ponerse cualquier cosa que esté de moda, únicamente por esa razón, no es muy buena idea.

Recuerdo haber leído hace algún tiempo un artículo de una revista muy conocida. Habían decidido comprobar empíricamente si los consejos que daban revistas como esa misma que nos ocupa, ayudaban a los lectores. Probaron con consejos de todo tipo, pero recuerdo especialmente el de moda. Comprobaron si una serie de tocados y peinados muy en boga en aquel momento,  y que se aconsejaba imitar a las lectoras, realmente favorecían. Pero según escribía la propia periodista, al mirarse a un escaparate cuando iba por la calle, se preguntó “¿quién es esa anciana?” Según ella, parecía doña Rogelia, o cualquier abuelita de principios del siglo XX, vamos.

Todo esto viene porque el otro día vi una foto en una revista de moda que me recordó uno de esos estilismos incomprensibles. La modelo llevaba unas zapatillas, que solo le faltaba la bata de guatiné para rematar el conjunto. (Aseguro que mi padre tenía unas muy parecidas para estar cómodo). Y es que hay una línea muy fina que separa las mule, ya no de los zuecos, sino de las zapatillas de andar por casa.

También llevaba un jersey overside; pero tan, tan overside que vista en conjunto parecía una paciente escapada de uno de esos manicomios del siglo XIX. Por eso hay que ser muy cuidadosos a la hora de imitar el estilo de otra persona.

Primero porque diseñadores y estilistas dejan volar su imaginación a la hora de preparar un desfile o una sesión de fotos,- aunque en algunos casos resulta difícil imaginar como la modelo se ha dejado hacer algo así :) -. No esperan que se vaya así por la calle, hay que adaptar lo que se ve allí a la realidad del día a día. Y segundo porque el estilo es algo muy personal y lo que le queda bien a una persona – aunque tengamos morfologías parecidas – no tiene por qué quedarle bien a otro. 

Así que lo mejor es poner un poco de atención y no lanzarnos a lo primero que vemos en una revista, no vaya a ser que acabemos disfrazados vete a saber de qué.

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