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Mitos y verdades sobre las estrías

Rebeca Craven El mundo de las mujeres
29 Sep 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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Las antiestéticas estrías son el problema de la piel más frecuente, que tarde o temprano termina afectando a la práctica totalidad de las mujeres y que mayoritariamente suele aparecer en pecho, caderas, muslos, brazos, glúteos y vientre.

Ni que decir tiene que la forma más eficaz para combatir las estrías es la prevención. Así, cuanto antes comiences a ocuparte del tema, menos te va a costar librarte de una cuestión que no debes dejar que pase a mayores.

En realidad, las estrías no son más que unas lesiones lineales o trazos de lesión, que pueden medir un centímetro o más, cuya tonalidad va del blanquecino al morado y que son producidas debido a un estiramiento de la piel demasiado rápido. Los períodos más comunes para aparecer son durante el embarazo, en la adolescencia o a cualquier edad, ante un repentino y llamativo aumento de peso.

Ahora bien, abordarlo pasa por desmontar de antemano una serie de mitos y leyendas sobre esta patología. He aquí los principales:

1. Su única causa es el estiramiento de la piel.

Si bien el estiramiento de la piel es una causa muy habitual y lógica en el desarrollo de estrías, lo cierto es que no es la única. Existen otra serie de problemas hormonales que inciden también en la prevención o disminución de la formación de fibras de elastina y colágeno en la dermis. El resultado: la piel pierde capacidad para resistir el rápido estiramiento, lo que favorece notablemente el desarrollo de estrías.

2. Sólo las sufren las mujeres.

Aunque se trata de un problema dermatológico asociado con el embarazo, apareciendo en un 90% de los mismos, más aún sobre el sexto o séptimo mes, los hombres tampoco se libran de ellas. Incluso también las sufren niños que se vuelven obesos de repente y niñas durante la pubertad, dado el veloz crecimiento que caracteriza a esta etapa.

3. Al perder peso, desaparecerán.

Pese a que el aumento de peso y la obesidad causan las estrías, el adelgazamiento no provoca el efecto contrario, es decir, no las hace desaparecer, dado que se trata de cicatrices localizadas en la capa de la dermis de la piel. El ejercicio sí ayuda en este sentido cuando estas lesiones son recientes y presentan un color rosado o rojo.

4. Quienes mantienen la línea no las padecen.

Esto no es verdad ya que las estrías aparecen a menudo como consecuencia de factores hormonales y genéticos. También algunas condiciones de salud del estilo del síndrome de Cushing o del síndrome de Marfan pueden producirlas.

5. El bronceado las borra.

Cuando tomas el sol estás cubriendo las estrías pero no eliminándolas. Es más, se puede dar el caso de que las estés empeorando, sobre todo si se trata de las de color blanquecino o plateado, que llegan a hacerse más perceptibles. El motivo es que se oscurece únicamente la piel circundante y estas pequeñas cicatrices saltan más a la vista.

6. Pueden eliminarse por completo.

Las estrías no pueden ser eliminadas por completo pero es cierto que existen excelentes tratamientos que las aligeran y las pueden hacer desaparecer.

7. Hidratarte y comer adecuadamente no tiene efecto sobre ellas.

Una hidratación adecuada, bebiendo de 8 a 10 vasos de agua diarios y una dieta saludable, te ayudarán a prevenir la aparición de estrías, al mejorar la elasticidad de la piel, de la misma manera que lo hará una dieta rica en zinc, proteínas y vitamina C. Eso sí, ambas medidas no se traducen en garantía absoluta de que las estrías no vayan a hacer su temida aparición si tu  predisposición a padecerlas es genética.

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