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5 razones para leer cuentos infantiles a nuestros hijos

Rebeca Craven El mundo de las mujeres
3 Feb 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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"Si quieres que tus hijos sean inteligentes, léeles cuentos de hadas. Si quieres que sean más inteligentes, lee más cuentos de hadas". Albert Einstein

Esta mañana, la prensa y el público en general se alborotaron sobre los titulares afirmando que el biólogo evolutivo y escritor Richard Dawkins cree que los cuentos de hadas son perjudiciales para los niños.

Después de echar un vistazo a la información personal de Dawkins en Twitter y a su entrevista posterior con The Guardian, parece que sus comentarios han sido malinterpretados. Sin embargo, a la luz de la conversación, nos fijamos en cinco razones por las que los cuentos infantiles son realmente buenos para los niños.

1. Impulsan la imaginación y la alfabetización cultural del niño

La imaginación de un niño es una cosa poderosa y única. No sólo se usa para inventar historias y juegos, sino que es un factor clave en sus pensamientos creativos y puede definir el tipo de educación, carrera y vida que tienen.

Con esta imaginación viene una alfabetización cultural; los cuentos infantiles a menudo incluyen diferentes culturas y formas de hacer las cosas. Enseñan a los niños acerca de las diferencias culturales en el mundo fuera de sus propios regalos, les enseñan el hecho de tener curiosidad por aprender cosas nuevas y experimentar nuevos lugares.

2. Nos enseñan el bien y el mal

De entrada, fuertemente dentro de los cuentos infantiles en donde a veces encontramos caballos mágicos y zapatitos de cristal, siempre hay una espina dorsal moral. Está en el ADN de un cuento infantiles tener una fuerte lección moral, una lucha entre el bien y el mal, el amor y la pérdida, y estas lecciones inciden en nuestros hijos.

Según The Telegraph, la Sra. Goddard Blythe, directora del Instituto de Psicología Neurofisiológica de Chester, dijo:"Los cuentos de hadas ayudan a enseñar a los niños a comprender el bien y el mal, no mediante la enseñanza directa, sino implícitamente".

Los cuentos infantiles enseñan a los niños que la buena voluntad siempre triunfa y, aunque esto puede no ser cierto en aspectos del mundo real, la lección es simple e importante. Sé el héroe, no el villano. Aprende a esperar algo mejor. Un buen ejemplo es la historia del Patito Feo. ¿Te acuerdas de ella?

3. Desarrollan habilidades de pensamiento crítico

Siguiendo con el último punto, y como ha señalado Richard Dawkins, los cuentos infantiles enseñan a los niños el pensamiento crítico. Ven las consecuencias de las decisiones de los personajes y aprenden que lo que les suceda depende de las decisiones que tomen.

No todos los personajes pueden ser buenos modelos a imitar, incluso las "golosinas" pueden ser damiselas en apuros, o príncipes imprudentes (o sin excusa). Sin embargo, lo que las historias enseñan es que cuando suceden cosas malas, tienes que tomar decisiones. Si haces las correctas, todo podría salir bien.

4. Pueden ayudar a los niños a lidiar con sus propias emociones

Los cuentos infantiles no sólo preparan a nuestros hijos para la sociedad y toman decisiones morales, sino que también les enseñan a lidiar con los conflictos dentro de sí mismos.

El psicólogo infantil Bruno Bettelheim, que se especializó en la importancia de los cuentos infantiles en la infancia, creía que estos pueden ayudar a los niños a lidiar con la ansiedad que todavía no pueden explicar.

En los cuentos, los niños son a menudo el personaje principal y la mayoría de las veces ganarán contra el mal de la historia. Los lectores pueden relacionarse con esto y encontrar un héroe de cuento en sí mismos. Fíjate sino en cualquier película de Pixar.

5. Y finalmente, ¡son muy divertidas!

Tengo muy buenos recuerdos de acurrucarme en la cama y desaparecer en otro mundo donde los dragones vuelan y los príncipes pelean. Mis recuerdos de la emoción abrumadora cuando mi padre llegó a casa con el último libro de Harry Potter todavía me hace sonreír.

Los juegos que jugué con mis amigos en nuestro jardín fueron indiscutiblemente mejorados por nuestra imaginación, que aún nadaba en la historia de anoche.

Ya sea para lecciones morales indirectas, para mejorar su imaginación o porque su hijo no puede dejar ese libro leyendo cuentos de hadas. Léanlos juntos, ayuden a sus hijos a inventar los suyos y asegúrense de que sepan que pueden ganar contra cualquier bruja malvada.

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