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Yo, mujer

Esther Comabella El mundo de hoy
9 Mar 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Llevo tiempo queriendo escribir unas líneas y hoy, finalmente, quizás impulsada por la fecha en la que nos encontramos, “el día internacional de la mujer”, me he decidido a hacerlo.

Soy miembro de una asociación empresarial  desde la que hace unos años estamos desarrollando una serie de acciones para promover  la visualización de la mujer líder de hoy en día, aquella que lucha por hacerse un hueco en un mundo masculinizado.

Cada vez es mayor la literatura sobre las competencias de las mujeres, aquellas que las hacen diferenciales y las convierten en líderes capaces de mover equipos y conducirlos hacia unos objetivos a través de la empatía, la comunicación y la colaboración, llegando incluso a lograr mejores resultados económicos.

Cada vez tenemos más casos de mujeres emprendedoras, que tras una trayectoria profesional intensa y exitosa, prefieren emprender su propio proyecto profesional.

Cada vez hay más organizaciones/grupos/asociaciones que trabajan por concienciar a la sociedad de las competencias de la mujer y de su capacidad de liderazgo.

Me alegra saber que las nuevas generaciones, las que se están preparando en la universidad, las que salen al mercado laboral, tienen cada vez más integrado el modelo de igualdad en la capacidad de desarrollo profesional de hombres y mujeres.

Para las de generaciones “de antaño” y las que estamos en nuestra plenitud profesional, si miramos hacia atrás, podemos ver todo el camino recorrido y los logros conseguidos. Sí, con esfuerzo, con una gran capacidad de lucha y con la incomprensión de muchos, pero ahí estamos. Y con un largo camino todavía por recorrer.

Porque, a pesar de todo, nos seguimos encontrando con casos como el de Grecia, donde no hay ni una sola representación femenina en el nuevo movimiento de izquierda.

Y porque además, se me ponen los pelos de punta cuando escucho en la radio  que la crisis no sólo ha acentuado las diferencias entre clases sociales, sino también las diferencias de oportunidades profesionales entre hombres y mujeres.

Y surgen cuestiones, de nuevo, que invitan a la reflexión. ¿Creemos realmente las mujeres en nosotras mismas y en nuestras capacidades? ¿Por qué deciden muchas mujeres emprender su propio negocio: voluntad o necesidad? ¿Son conscientes las empresas de la fuga de talento femenino? ¿Cuál es el papel real de la clase política en este proceso?

Podría seguir, pero creo que para empezar, podemos reflexionar con estas. ¿Qué os parece?

 

 

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