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Vitaminas tensoras

Amalia Enríquez El cuaderno de Amalia
27 Mar 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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He perdida la cuenta de las veces que incido en que la prevención, en todos los niveles de la vida, es fundamental. No hay que esperar a que los primeros síntomas se manifiesten, ni en la salud, ni en las relaciones humanas, ni en la actitud ante la vida. El dicho "prevenir es curar" que, desde niños hemos oído en nuestras casas, es algo real y tangible. La vida, el paso de los años y la madurez te enseñan a llevarlo a la práctica. Prevenir es salud.

Recuerdo cuando, de niña, le oía decir a mi abuela que solamente se lavaba la cara con agua y jabón. Nada de cremas ni tratamientos. Y yo me lo creía porque no me olvido de su pìel tersa, luminosa y sana. También es cierto que su estilo de vida y la etapa que le tocó vivir no conllevaba ni la polución, ni los excesos y stress que vivimos hoy en día. Era una época envidiable a juicio de algunos. A nosotros nos ha "tocado" vivir otra muy distinta, que también tiene sus ventajas. Es imperdonable que, con los adelantos que cada día se hacen en la medicina estética, no nos aliemos con tratamientos preventivos que mejoran la calidad de vida como derivación de nuestra estética.

En varias ocasiones me he declarado ferviente defensora de los tratamientos estéticos, que no implican quirófano. Tampoco me ha gustado nunca el botox. De hecho nunca me he inyectado esa sustancia paralizante que, si bien rejuvenece durante unos meses, acaba por cambiarte la expresión y convertirte en una semi momia, con el mismo rostro de velocidad que el resto de los mortales que se convierten en adictos a esa mejora. No hay más que leer a Nicole Kidman, hace unos dos años, cuando reconoció el uso reiterado de botox en su rostro. No hacía falta que lo confesase porque, tenerla delante en una entrevista, era la prueba evidente de su dependencia. Con el paso de los años y a la vista de su efecto, se arrepintió de haber caído en esa práctica, que la había dejado casi sin expresión delante de la cámara.

Lo último en Hollywood ha llegado ya a nuestro país. Son las VITAMINAS TENSORAS. La doctora Conchita Vidales, nutricionista reconocida y experta en tratamientos estéticos sin cirugía, es quien me ha explicado sus beneficios. Especialmente indicado para pieles envejecidas, necesitadas de una hidratación y acción anti-radicales. En definitiva, es un complejo biorevitalizante anti-edad. Estas vitaminas, diez en concreto, están compuestas por ácido hialurónico, antioxidantes y aminoácidos entre otros activos.

Se inyectan en la dermis, con una mini aguja apenas perceptibles al tacto. Se recomienda hacerlo en la cara, cuello, escote, dorso de las manos, interior de los brazos, interior de los muslos y en el abdómen. Depeniendo del estado de la piel, se recomienda un tratamiento de cuatro sesiones con una frecuencia de 15/20 días. Se sugiere, asimismo, repetir este protocolo unas 2/3 veces al año. Eso sí, después del tratamiento se recomienda evitar un temperatura extrema, sauna y exposición al sol.

La edad de las piel no siempre va en consonancia con la del DNI. Los excesos, malos cuidados y dejadez en su cuidado provoca que gente, con menos años que otra, tengan una piel más envejecida. Estas vitaminas tensoras son una solución práctica, sana y asequible. 

Dra Conchita Vidales

Nutrimedic 91/576 95 40

www.nutrimedic.com

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