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Eterno Redford

Amalia Enríquez El cuaderno de Amalia
22 Aug 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1408-cda-refordSe acerca cautelosamente a esas dos cifras que muchos atribuyen a la ancianidad. 78 años le contemplan (cumplidos este pasado lunes, 18 de agosto) y, aunque su rostro es ya un mapa de arrugas que reflejan sus vivencias, Robert Redford sigue conservando dos faros azules por ojos, que iluminan el camino de quienes le admiramos. Ha quedado cursi ¡lo sé!, pero no me he podido resistir. A ciertas edades ya podemos permitirnos algunas licencias.

Nunca he ocultado mi absoluta y rendida admiración por este "rubio de oro". De niña me pasaba las horas viendo sus películas. Le sigo con entrega desde EL GOLPE (1973), aunque me sé de memoria su etapa anterior. Mientras mis amigas bebían los vientos por su eterno amigo Paul Newman, yo prefería fijar mi mirada en esa cara plagada de pecas que, sin destacar tanto como su acompañante de aventuras, siempre se acababa llevando a la más guapa del baile.

Aunque desde niña tuve claro que lo mío era "jugar a ser periodista", ni en el mejor de mis sueños imaginé que llegaría a conocer, tratar y -en algunos casos- llegar a entablar amistad e intimar con la gente que hoy forma parte de mi habitat profesional y personal. Nunca he sido una mitómana descontrolada, pero sí he tenido mis debilidades. Redford siempre ha sido una de ellas. Llegar a conocerle nunca se me antojó posible y, hacerlo de manera reiterada, inimaginable.

La primera vez que le tuve delante fue en Munich. Presentaba a la prensa europea LA LEYENDA DE BAGGER VANCE (2000). En ella había dirigido a Will Smith, Matt Damon y Charlize Theron. No fue su mejor trabajo detrás de las cámaras y así lo reflejó la taquilla, pero a mí me sirvió para conocer "en la distancia corta" a uno de los grandes. Con el pelo rubio y gafas de pasta oscura que le daban un aire de intelectual, Redford me habló de su pasión por el golf, del placer de sacar lo mejor de un actor desde detrás de la cámara, de su pasión por las artes escénicas y por la pintura, profesión de actual pareja.1408-cda-reford-dos

Cuando la publicista me indicó que me faltaba un minuto para terminar la entrevista, quise que - como ocurre en algunas películas- se parara el tiempo para poder seguir disfrutando de aquella conversación. Nos hicimos una foto de recuerdo y, cortésmente, me dijo: "I hope to see you soon" (espero verte pronto).

Nunca imaginé que, después de aquella, vendrían otras entrevistas y otras confidencias. El segundo encuentro fue en el hotel Four Seasons de L.A. Presentaba LA SOMBRA DE UN SECUESTRO (2003). Por motivos ajenos a su voluntad, los horarios del junket fueron un descontrol y yo era la última en entrevistarle, lo que implicaba menos tiempo que los demás pero el destino, que a veces hace las cosas bien, quiso que Redford valorase el largo viaje desde Madrid y tuve más tiempo que el resto. Ahora, pasados los años, puedo decirlo.

El hombre, al que mejor le sientan los vaqueros del mundo, me dedicó parte de su tiempo libre para hablarme de su época hippie en Marbella y de sus andanzas por Mallorca, cuando apenas era conocido. Una vez más me reafirmé en mi impresión del primer día, la de tener un Dennis Finch 1408-cda-reford-tresHutton (MEMORIAS DE ÁFRICA,1985) en mi vida. Charlamos de viajes y le conté que, después de verle en esa ya mítica película, quise conocer Kenia e hice un largo viaje por todos los lugares recreados en la película. Por un momento sentí revivir una de esas conversaciones, a la luz de las velas, que mantenía con Meryl Streep en varios pasajes de la cinta.

Hace ahora dos años volví a hablar con él. Fue en el festival de Venecia, adonde acudió para presentar THE COMPANY YOU KEEP (2012), en la que dirigió a Julie Christie, Susan Sarandon, Nick Nolte y Shia LaBeouf. Apareció con ese rostro, cincelado por ya indisimulados surcos que reflejan sus experiencias vitales, y una sonrisa cercana, ausente de vanidad, que le hace adictivo.

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 Conserva, aún hoy, su abundante pelo rubio/pelirrojo, entreverado de canas, para envidia de los que a su edad –e incluso antes- tienen que ponerse a contar los que le quedan.

Nunca me había atrevido a decirle, desde el respeto que otorga la madurez, que es -desde hace mucho tiempo- uno de los hombres de mi vida. Lejos de tomarme por loca, sonrió abiertamente y me regaló dos inesperados besos. "Verás como vendrá otro que bese mejor que yo y me quitará el puesto", me dijo con un abrazo de despedida. Y, como soy muy peliculera, me sentí Karen Blixen en su granja de Africa, a los pies de las colinas de Ngong. Solo me faltó pedirle que me lavara el pelo como a ella. La próxima no se me escapa...


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Amalia Enríquez (@amalia_enriquez), periodista. Conoce más de ella en www.redcarpetfilms.es

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Amalia Enríquez
Gracias a ti! Me alegro mucho..y espero que no lleguemos a pelearnos por él! Jajaja
™Arantxa López Sánchez

™Arantxa López Sánchez

Printing & Finishing Business Developer, CGI

Gracias por tu post, me he sentido identificada contigo!!
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