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Tipos de vaginitis infecciosa

Mikel García Iturrioz Misohi Nutrición
9 Jun 2017 0 comentarios

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La flora vaginal, compuesta principalmente por lactobacilos como el Lactobacillus crispatus, el L. jensenii, el L. acidophilus y el L. gasseri, protege a la mucosa frente al establecimiento de microorganismos patógenos mediante tres mecanismos complementarios: 

- La adherencia específica al epitelio, que bloquea su asentamiento.

- La producción de compuestos antimicrobianos.

- La coagregación con los patógenos, que potencia su efecto microbiocida.

A pesar de ello, en ocasiones se ve desplazada por microorganismos indeseables, lo que se asocia con la aparición de varios tipos de vaginitis infecciosa: vaginosis bacteriana, vaginitis por Cándida y tricomoniasis.

Debido a la naturaleza infecciosa de estos organismos, el apoyo inmune, la eliminación de la flora patógena y la reposición de una flora vaginal saludable, son aspectos importantes de la terapia.

Tipos de vaginitis infecciosa

En ocasiones, la concentración de lactobacilos en la vagina disminuye por debajo de un nivel crítico. Esta circunstancia es aprovechada por microorganismos que se encuentran habitualmente en la vagina sana y/o por otros de origen externo, que proliferarán hasta hacerse dominantes, comportándose así como patógenos oportunistas, originando la vaginitis infecciosa.

Se ha definido la vaginitis infecciosa como un síndrome caracterizado por estos síntomas: flujo, prurito, ardor, irritación, disuria, dispareunia y fetidez o mal olor vaginal; secundario a la presencia de microorganismos patógenos. Las tres causas más frecuentes de infección vulvovaginal son las siguientes:

Vaginosis bacteriana

Es un síndrome que se caracteriza por una alteración de la flora vaginal, en la que la flora bacteriana normal, constituida por lactobacilos, se halla sustituida por la Gardnerella vaginalis y una flora variada que comprende diversas especies anaerobias.

La mayoría de las mujeres no tiene síntomas; sin embargo, alrededor de un 50% de las mujeres refieren un flujo vaginal fétido que empeora después de las relaciones sexuales o del período menstrual, cuando el pH vaginal se hace menos ácido. 

Las mujeres no contraen la vaginosis bacteriana por el contacto con los inodoros, la ropa de cama, las piscinas o por tocar los objetos que las rodean. Se debe tener en cuenta que las mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales también pueden padecer esta infección.

Vulvovaginitis por Cándida

Está ocasionada por la Cándida (un hongo) que produce un picor entre moderado e intenso y quemazón de la vulva (los órganos genitales femeninos externos) y la vagina. La piel se torna rojiza y es áspera al tacto. De la vagina sale una secreción espesa que tiende a adherirse a sus paredes. Los síntomas empeoran durante la semana anterior al ciclo menstrual. 

La candidiasis no siempre es una enfermedad de transmisión sexual, pudiendo ser una infección de origen endógeno, por sobreproliferación de este hongo. 

Vaginitis por Tricomonas (Tricomoniasis)

Este tipo de infección es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. Para que su tratamiento sea efectivo, se deben incluir a los dos componentes de la pareja sexual.

En la embarazada se ha asociado a parto prematuro y recién nacido de bajo peso. Con cierta frecuencia la infección por Tricomonas se asocia con la gonorrea. Produce una secreción profusa, de color blanco, verde grisácea o amarillenta que puede ser espumosa. La secreción aparece poco después de la menstruación y puede tener un olor desagradable; se acompaña de un picor muy intenso.

En el próximo artículo, ampliaremos información sobre los suplementos nutricionales más efectivos, así como sus vías de aplicación, de cara a combatir este tipo de infecciones y favorecer el bienestar íntimo de las mujeres.

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