PREVIOUS_POST

¿Son tus amistades un punto cardinal para tu balance perfecto?

Alejandra Calatayud El Balance Perfecto
23 Sep 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

blogs_image_post_detail

amistadEn mi filosofía del balance perfecto, los amigos tienen un capítulo dedicado muy especial.

Leí recientemente en un artículo en el que pensadores como Aristóteles y Cicero describían la amistad como una institución humana preeminente. Uno puede estar sin casarse, sin justicia, o sin honor, pero la amistad es indispensable para la vida. Cada amistad, continúa diciendo el artículo, tiene efectos sociales positivos. Y no podría estar yo más de acuerdo, los amigos están lado a lado, enfrentando al mundo, ayudándose a tomar mejores decisiones: qué trabajo tomar, con quien casarse; es con los amigos con quien socializamos problemas de familia, de salud, temas del corazón y del trabajo. Y para muestra un botón. Acabo de regresar de un viaje de una semana a Barcelona con 3 de mis mejores amigas de hace 18 años. Nos conocimos en el trabajo y aunque las 4 somos extraordinariamente diferentes, siempre hemos sido cómplices las unas de las otras en varios aspectos de la vida. Vivimos juntas, por ejemplo, el divorcio de Joan, la muerte de los padres de Ellen, la conversión de Sarah del Catolicismo al Judaísmo, mi cambio de país de Nueva York de regreso a México – entre muchas otras circunstancias.

El viaje no estuvo sin sus bemoles, a una, el vuelo de NY a Barcelona le descompuso el estómago y no podía ir al baño. Tuvimos que oír los detalles del tema durante toda la visita al Parque Guell, unas más interesadas que otras que no querían saber en absoluto del tema. Cuando al final del recorrido nos sentamos a ver la ciudad entera desde el mirador y seguíamos hablando del problema estomacal, alguien comentó "...por cierto, en el departamento no hay papel del baño" para lo cual Sarah contestó "are you shitting me?" seguido por una explosión de carcajadas que nos duró los 7 días. Esa noche, después de pasar a una tienda para comprar lo indispensable, y gracias a que el internet del departamento no funcionaba, comenzamos a compartir el estatus de cada una de nuestras vidas. Cómo están nuestros hijos, cómo nos va con nuestras relaciones de pareja, qué pasa con nuestros padres y cómo nos sentimos con el trabajo. Todas nos podemos identificar por lo menos en una cosa con las demás y hay algo liberador en el saber que no eres la única que tiene que resolver cosas a diario. Mis amigas me ayudan a ver mi propia vida desde su empático punto de vista y me ayudan a darme cuenta de las cosas en las que estoy siendo poco razonable. Compartimos lágrimas y abrazos hasta que nos ganó el sueño. Al día siguiente, con previo acuerdo de la hora de comienzo, salimos todas de cada una de nuestras habitaciones vestidas de blanco y negro. Si lo hubiéramos querido planear seguro no lo logramos, otra carcajada comunal y sin siquiera decir buenos días nos metimos cada una a cambiarse.

amigasAristóteles sugirió que la amistad es la piedra angular de la sociedad y pude poner a prueba la teoría midiendo la flexibilidad de nuestra relación grupal en los días que siguieron. Sarah quería maximizar la visita: Montjuic, Museo de Miró y Museo de Picasso en un día. Yo quería ir a todos lados caminando: Barcelona es tan chiquito y ¡todo está cerca! Ellen quería hacer investigación de mercado para su tienda de helados en Michigan: meterse a comprar en cada tienda de zapatos, ropa, souvenirs y demás oferta que nos encontráramos en el camino (¡aunque no fueran helados!). Joan iba con todo, siempre y cuando pudiera ir de tacones. Al cuarto día se solucionó el internet. Ahí perdí a Sarah y a Ellen como por tres horas y a Joan por el resto del viaje. Hubo un universo de cosas virtuales, empezando por la renuncia inmediata por correo de un empleado de Joan, pasando por el intento de hacer reservación para la renta de un coche y la compra de boletos en línea para el museo de Dalí, hasta las discusiones interminables para acordar qué fotos de las 4 amigas se podrían publicar en Facebook (casi siempre una sale más vieja, más gorda o más despeinada que las otras tres – estas fotos fueron vetadas). Joan me recordó a mi hijo Eric de chiquito durante un viaje de familia en el que se distraía con facilidad y después decía "¿Qué Pasó?" , "¿Qué pasó?". Por andar con los ojos fijos en el celular, Joan se perdió de los días 5 al 7, "What happened?, what happened?"

Al final, mis amigas logran sacar la mejor versión de mí, la versión más tolerante, la versión más comprensiva, la más desinteresada y amorosa. Todas nos despedimos hablando de la siguiente reunión y de que no podíamos esperar a volver a estar juntas.


 Alejandra Calatayudale@alecalatayud.com 

*Los post de la sección de Blogs de Womenalia van firmados por sus respectivos autores, que son los responsables exclusivos de las opiniones allí vertidas. Womenalia no tiene por qué suscribirlas.


 Lee otros post de este blog:

Publicidad
Valientina Delarbre
Alejandra, 100% de acuerdo contigo... los amigos son un punto cardinal para lograr, o por lo menos acercarse al balance perfecto. Aprovecho el espacio para felicitarte por tu libro, me ha encantado.
Bely Rechthand

Bely Rechthand

Head of Communications & Social Media Mexico - Colombia, Womenalia

Ale felicidades por este post, sin duda me llegó al corazón. Como bien dices los amigos son un ecosistema importantísimo en nuestras vidas. Gracias por compartirnos tus historias.
Publicidad