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Clientes tóxicos y cómo evitarlos

Verónica Gomez Carrasco Efecto Pigmalión
1 Mar 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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No te engañes: no siempre el cliente tiene la razón. Algunos pueden llegar a ser dañinos para tu negocio y demostrar muy poco respeto por tu trabajo. Para evitar salir malparada en estos casos, aquí tienes unos trucos para detectarlos y evitar los problemas que pueden llegar a generar:

Tipos de clientes tóxicos:

- No rentables. Piden constantemente cambios, correcciones, ponen trabas y aprovechan la mínima ocasión para exigir compensaciones, a veces sin motivo. Normalmente los gastos que generan son más altos que los ingresos; no lo olvides.

- Generadores de problemas. Cambian plazos, requisitos, a veces desaparecen sin avisar y, en definitiva, no respetan tu trabajo. Dedicas muchas más horas y recursos de los previstos para satisfacer el capricho de turno, esperando que sea el último... Y nunca lo es.

- Pseudoclientes. Te hacen perder el tiempo pero nunca acaban por contratarte. Piden ofertas, hacen consultan, te obligan a cambiar presupuestos y condiciones, pero nunca compran. Aunque cueste aceptarlo, suelen usarnos para tener la información que necesitan para negociar con otra empresa; para ellos somos una simple tabla de comparación.

- Las eternas promesas. Pretenden comprar por debajo del precio que verdaderamente vale tu trabajo porque "si quedan contentos trabajarán contigo muchas más veces".

Cómo tratar a los clientes difíciles

Si no estás a gusto con un cliente explícaselo y trata de llegar a un punto satisfactorio para ambas partes. Aunque parezca increíble, muchos no son conscientes de los problemas que causan. Sin embargo, ten en cuenta que si este tipo de clientes son la tónica habitual de tu negocio, el problema eres tú. Y es que a veces nos mostramos demasiado complacientes, lo que se puede interpretar como vía libre para exigir por encima de los que corresponde.

En estas situaciones, tu primer objetivo debe ser terminar con el cliente cuanto antes y de la mejor forma. Si hay un contrato de por medio, analiza bien los términos para ver de qué forma puedes cumplir tu parte en poco tiempo, o intentar pactar una salida.

En todo momento muéstrate educada, pero firme. No retomes el proyecto hasta que no hayas cobrado todo lo que te deben, y entonces plantéate si te interesa trabajar. Si a pesar de esta experiencia repites, cobra al menos una parte por adelantado. En ningún caso te esfuerces en educarle, no lo conseguirás y además no es tu competencia.

En resumen, no temas prescindir de un cliente si responde estas definiciones, aunque necesites ingresos. Cuando lo hagas, tendrás más tiempo y ganas de dedicarte a los clientes que realmente te aporten a todos los niveles. Porque la felicidad, y también la laboral, es pura cuestión de calidad.

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