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Motivación 3.0

Laura Delgado Cánovas Donde puedo tirar el chicle
27 Feb 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Entre los asistentes a los cursos que imparto, encuentro que, año a año son cada vez menos los mandos intermedios que aplican el comportamiento del jefe tradicional.

Pongo un ejemplo de lo que te comento. Imagina que un asistente al curso o taller plantea lo siguiente: “Al empleado hay que echarle la bronca y decirle lo que tiene que hacer si esa semana ha tenido unos resultados de productividad pobres”.

Vale.

Ahí queda dicho y flotando en el aire del aula, que se vuelve más pesado a partir de entonces, todo sea dicho.

¿Qué hago en esos casos?

Contrasto. Pregunto al resto de los asistentes si ellos están considerando esta cuestión de igual forma con sus subordinados y... ahí es donde veo diferencias entre el ayer y el hoy en la gestión, pues la mayoría de ellos responde con un rotundo NO. (aplauso y medio).

“¿Cómo lo hacéis?” Les pregunto entonces. Ante varias manos levantadas escojo una: “A ver fulanit@, ¿cómo lo estás haciendo tú?” entonces fulanit@ dice: “En esos casos yo le digo que ha tenido unos resultados de productividad X (dato) y a continuación le pregunto ¿qué vas a hacer?”

Las voces discrepantes de los que aún dicen al subordinado qué y cómo debe hacer su trabajo, se disparan como cohetes ante esta respuesta: “Les dices qué tiene que hacer y punto, ¿para qué vas a andar perdiendo el tiempo preguntándoles?”

¿Para qué crees tú?

Sí. Te pregunto a ti que estás leyendo esto.

En efecto, Has acertado. Les preguntas para hacerles ver que, es en ellos, en quienes reside la responsabilidad de su propio trabajo.

Hasta ahora, los jefes se comportaban con el empleado como si fueran sus padres. Sonaba algo así como: “Hace frío. Coge la chaqueta no vaya a ser que te resfríes”. Por fortuna, hoy día al jefe se les escucha decir cada vez más a menudo: “Hace frío ¿Qué vas a hacer?”.

Esa manera de conducir al otro, llevada al mundo empresarial, se conoce bajo el nombre de Motivación 3.0. “No te digo qué debes hacer (yo ya tengo claro qué debes hacer), quiero oír de tu propia boca que tú también lo sabes y te comprometes a hacerlo. Te doy la libertad de que decidas cómo lo vas a hacer, yo te acompaño en el proceso y en cualquier momento puedes preguntarme si te surge la duda o puedo intervenir yo y ayudarte a reconducir la situación si no vas por el camino adecuado”. Puede parecer que “pierdes el tiempo” ahora, pero lo ganas a largo plazo.

Ya te he hablado en post anteriores acerca del liderazgo https://www.womenalia.com/blogs/donde-puedo-tirar-el-chicle/personal-touch-leader Bueno pues le acompaña esta motivación 3.0.

Una motivación que se puede aplicar al entorno familiar, social, deportivo, … no es más que el viejo “no te doy el pez, te ayudo a pescarlo”.

Prueba la próxima vez que tengas que dar feedback a algún subordinado tuyo.

Ten en cuenta estos 3 pasos:

  1. Háblale acerca de su rendimiento con datos en la mano. Objetividad y lenguaje neutral.
  2. Involúcrale preguntándole ¿Qué ha sucedido?  ¿Qué crees que debes cambiar? ¿Cómo piensas revertir esta situación?… verás que las preguntas le interpelan directamente, involucrándole, pidiéndole opinión. Imagina un escenario a oscuras, él iluminado por un foco, tú fuera de él, al lado, pero en la sombra.
  3. Ofrécele apoyo para lo que necesite. Ahí das un paso adelante y entras en el foco reuniéndote con él.

Permite que te felicite si ya lo estás haciendo así.

Y si no lo estás haciendo así… también. Porque no te muestras indiferente. Defiendes un modo de hacer que consideras que es el correcto...  déjame decirte además que… si a pesar de esto que hemos hablado, no lo ves ... no te convence… no sabes para qué sirve … no le ves utilidad… será porque eres un poquito tierra.

Sí, un poquito tierra.

En el próximo post te cuento…

Atiendo en: laura.delgadocanovas@gmail.com

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