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Que tenga muy buen día

Lucía Lourido Diario de una emprendedora en evolución
11 Jul 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1407-ppn-que-tenga-muy-buen-dia[Imagen: Forwallpaper] -Buenos días, ¿qué tal? -me dice el dueño del bar, mientras atiende a otro cliente, cuando entro a desayunar.

-Caray -pienso para mí. Había aprendido a saludar a cada cliente que entra en tu local o incluso que asoma la cabeza por la entrada.... pero trabajando en una tienda o en un hotel en recepción, ¡no en un bar a cada uno de los que entran al tiempo que atiendes la barra!

Escojo para sentarme un sitio tranquilo, un poco apartado. A pesar de ello, el atento dueño se fija:

-¿Está sucio? Me pregunta al verme pasarle una servilleta a la mesa.
-No ¡qué va! Sólo estaba secando un poquito unas gotas que tenía.

Enseguida me viene a atender. Como no lo pido, me pregunta si voy a tomar café (había pedido solamente zumo y churros).

Le digo que no... pero tras su pregunta del café enseguida te das cuenta de que te falta algo calentito... Decido entonces pedir un té.

Me recordó a una historia que leí una vez. Era sobre dos empresarios que tenían sendos bares en la misma calle.

Si llegabas al bar de uno de ellos y le preguntabas:

-¿Qué tal te va el negocio?

Te respondía:

-Buf, con esta crisis, fatal. Y aún por encima no hago más que pagar impuestos aquí y allá.

Si en cambio le preguntabas al otro:

-¿Qué tal el negocio?

Te decía:

-¡Pasa y siéntate! Tómate un cafecito y enseguida te cuento... ¿un croasán calentito?

Y al final acababas tomándote el croasan, el café y lo que te pusiera delante.

Estos dos son ejemplos de mentalidades que te encuentras día a día: los que se quejan de que no hay trabajo y ni lo buscan... y los que, en la misma situación (la misma calle) se dedican a ver lo positivo y sacar el máximo partido a pesar de las circunstancias.

-¿Algo más, bonita? -me pregunta el dueño tras dejar zumo, té y churros en mi mesa.

¡Es que aún por encima te hace sentir bien! Y ya me diréis, añadir "bonita" qué trabajo costará...

Claro, eso es fácil decírtelo porque eres una niña mona -opinaréis.

Pues no, me fijé en que lo decía por costumbre. Así que mira, si con una palabra le alegras a la gente el día...

Y a los señores les decía:

-Buenos días caballeros. ¿Algún churrito o croasán?
-No.
-¡Muy bien! -Añadía igualmente contento, sin hacer sentir mal al cliente.

Y cuando se iban, les deseaba muy buen día también.

Así que este mes, aprovechando el buen tiempo y las temperaturas, os animo a dar calorcillo a vuestro corazón, izar vuestra sonrisa como si fuera una bandera y decir, a todo aquel que se asome a vuestro negocio o a vuestro alrededor:

¡Que tenga muy buen día!


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Lucía Lourido, emprendedora en evolución.

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Montse Montano
Suscribo plenamente el fondo de tu entrada, totalmente de acuerdo, solamente discrepo (¡siempre he discrepado!) en considerar "buen tiempo" a estas temperaturas del verano. ¡Qué difícil rendir al cien por cien con temperaturas africanas! Calorcillo en el corazón, eso siempre. ¡Buen día!
julia
me encanta, buenos dias todos son importantes si se empiezan con una ilusion
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