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La experiencia es un grado y más en tu proyecto online

Conchin Sanjeronimo Diario de una emprendedora digital
10 Mar 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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¿Por qué suelto esto así a bocajarro? ¿Y si tú estás empezando ahora? ¿Y si has sufrido una re-invención profesional y tratas de abrirte camino en un mundo completamente nuevo?

Bienvenida al club, eso fue justo lo que me pasó a mí. Por eso, no se trata de asustar a nadie y quiero explicar a qué me refiero con la experiencia.

En realidad, antes de lanzarse a la piscina del emprendimiento, a mí me gusta que las personas comprueben mínimamente sí hay agua y a qué temperatura está, no vaya a ser cosa que luego nos congelemos. Yo es que soy muy friolera...

Traducido al lenguaje normal, es preciso que tengas un plan, por muy básico que sea, de tu proyecto: qué vas a hacer, cómo lo vas a rentabilizar, hacia dónde quieres dirigirte, etc.

Incluso, está bien que diseñes de entrada tu estrategia de comunicación, cosa que yo no seguí exactamente al pie de la letra y después ajustar por el camino puede ser más costoso.

Pero, de ahí a llevarse semanas, meses, incluso años para tener listo hasta el más mínimo detalle, antes de que tu proyecto vea la luz del sol... ¡va un trecho!

¿Por qué es bueno experimentar cuanto antes?

Verás, sabes la canción aquella de Serrat que dice: "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Pues bien, ¡no puede ser más cierta!

En realidad, conozco muchas mujeres que se paralizan por completo, buscando cómo hacer las cosas de forma correcta. Se preguntan, "¿cuál será el mejor camino para...?". Y claro, cuando se disponen a concebir sus proyectos, no iba a ser distinta la situación.

Se vuelve en un bucle sin sentido, en el que siempre hay algo que arreglar, algún detalle que pulir o un concepto que perfilar aún más. Sin siquiera haber comenzado, ya están indagando sobre estrategias y marketing para hacer crecer el negocio. Pero, ¿qué negocio?

Está bien que, debido a la ilusión y las ganas del principio, vayamos un poco adelantadas, pero si te soy sincera ésta es un arma de doble filo y yo no quiero que te hagas daño. Al final, nos aceleramos tanto, que acabas metida en un frenesí continuo, donde si te paras y analizas la situación, como si fuera ajena a ti, te darás cuenta que no estás avanzando tanto hacia dónde quieres llegar, aunque estés continuamente haciendo cosas y más cosas.

Entonces, volviendo al principio, cómo te sentirías si te digo que "no hay camino". En la búsqueda constante, caemos en la tentación de pensar que emprender es, como en la fábula, un sendero marcado con migas de pan. Pero, no lo es.

En realidad, con el tiempo he descubierto que cada emprendimiento es único y cada persona recorre su propio camino. Con sus obstáculos, sus barreras, sus atajos personalizados...

Por eso, nadie puede pintar el camino por ti, sino que habrá quién te acompañe y te oriente para que encuentres cuál es tu camino y lo recorras.

No sé si te gustará mucho la cocina, a mí me encanta comer, pero menos cocinar, aún así, encuentro que hay un ejemplo muy claro para esto que trato de explicarte. Todo el mundo ha hecho algún plato, basando en una receta, ¿cierto? ¿Te ha pasado que has hecho la misma receta dos veces y no te han salido igual? ¡Exacto!

Hay factores que intervienen en un emprendimiento, incluso momentos vitales que van cambiando a lo largo de tu vida. Imagina, lo que pueden cambiar de una persona a otra.

El emprendimiento no es un camino que, por estar grabado a fuego, siempre sea el mismo. Por eso, y vamos con la segunda parte de la canción, "se hace el camino al andar".

La experiencia se consigue dando pequeños pasos, uno detrás del otro, y ajustando tus ideas o estrategias por el camino. De ahí que me parezca tan importante la experiencia. Porque nadie al 100% puede marcarte un camino para que lo recorras felizmente.

Vas a aprender en cada nueva etapa que recorras, en cada alto en el camino que debas hacer...

Y esto es lo que te hará más fuerte, más experta, más capaz para afrontar futuras situaciones.

Por eso, en esta ocasión, mi intención es animarte a que sigas hacia delante, a que te arriesgues, que saques tu proyecto a la luz y te hagas fuerte por el camino. Porque merece la pena vivir la vida a tu manera.

Y antes de despedirme, me gustaría compartir contigo qué es lo que yo aprendí durante mi primer año de proyecto, además de lo que te he contado hasta ahora. Lo recopilé en un ebook, que espero te sirva de guía para cuando te lances a la aventura. Al menos, espero que no vayas tan perdida, como estaba yo.

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