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Cuando mi Nobel se lo dieron a él.

Rocio Munuera Del Plomo al Oro, De invisible a Líder.
11 Feb 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Buenas mis wonders, aprovechando que hoy 11 de febrero se celebra el día de la Mujer en la ciencia, quiero hablar sobre este tema.

No hace falta destacar que el papel de la mujer en la ciencia, ha sido relegado o difuminado a lo largo de la historia. Pero ello no ha sido únicamente consecuencia de la escasez de representantes femeninas en comparación con los hombres, sino también por otro tipo de causas.

Las mujeres científicas al ser desplazadas, muchas veces, por sus colegas masculinos e incluso quitado sus hallazgos y descubrimientos por sus superiores, de todxs es sabido, o por lo menos lxs que hemos sido científicxs, de numerosos casos en los que tus descubrimientos tenían que llevar la firma de tu querido jefe, sus maridos o por otros compañeros de investigación.

La ciencia no es diferente, al participar el ser humano, es susceptible de ser corrompido y por lo tanto se han producido usurpaciones de descubrimientos como en cualquier otro ámbito. Sin embargo, lo más preocupante es que esto se realice solo por el hecho de ser una mujer.

Uno de los indicadores más significativos que informa sobre el grado visibilidad de un/a gran investigador@ en ciencia: el famoso premio Nobel. Hay todo un listado, probablemente desconocido por el gran público, de mujeres relevantes que estuvieron agazapadas detrás de hombres premiados con el Nobel. Según un studio que analiza a los premiados en los galardones premios Nobel (Fölsing, 1992), también se aprecia que pocas de ellas recibieron el galardón en solitario; la mayoría lo consiguió ex aequo, siendo los codestinatarios, en muchas ocasiones, sus maridos.

  • Mileva Maric, conocida por ser la primera mujer de Einstein. Esta mujer, especialmente brillante en física y matemáticas, influiría sólidamente en los primeros trabajos del premio Nobel de física (1921). Sin embargo, nada de ella quedó por escrito.
  • Rosalind Franklin, Uno de los grandes hitos de la biología moderna fue el descubrimiento del ADN (ácido desoxirribonucleico), por lo que Watson, Crik y Wilkins recibieron el Nobel de medicina en 1962. Ella contribuyó decididamente en todas las investigaciones pero murió antes de la concesión del premio y no se le consideró como receptora a título póstumo.
  • Chien-Shiung Wu, se vio privada del Nobel de física en 1957, a pesar de su importante aportación como base a la investigación sobre desintegración beta. El Nobel lo recibió su marido.
  • Lisa Meitner,  colaboró directamente con el físico Otto Hahn y codescubrió con él la fisión nuclear y el protactinio (Sime, 1996). Sin embargo, solo Hahn se llevó el Nobel de química en 1944.
  • Marie Skalodowska, casada con Pierre Curie y conocida como Marie Curie. Compartió Nobel de física en 1903 y lo hizo con su esposo y con Henri Becquerel. A su descubrimiento del polonio y del radio siguieron otros sobre la radiactividad, lo que le valió, excepcionalmente, su segundo Nobel en 1911, esta vez en química y ya ella sola.
  • Irene Joliot-Curie, premio Nobel de química en 1935, junto a su marido (Fréderic Joliot), por sus trabajos sobre elementos radiactivos.
  • Joselyn Bell Burnell, realizó la investigación básica sobre los primeros púlsares, pero el prestigio (y el Nobel) se lo llevaría su director de tesis, Anthony Hewis, en 1974.
  • María Göppert-Mayer, Las contribuciones al conocimiento del núcleo atómico le valieron a la científica estadounidense de origen alemán, el Nobel de física en 1963, aunque también en compañía de Hans Jensen.
  • Gerty Radnitz (casada con Carlos Fernando Cori) recibió el premio en 1947 por sus investigaciones bioquímicas en torno a los glúcidos, compartido con su cónyuge y un colega argentino (Alberto Hussay).
  • Rosalynd Yalow (de soltera Sussman) investigó sobre la radioinmunología de proteínas y fue premiada con la máxima distinción en 1977, pero junto a los doctores Schally y Guillemin.
  • Rita Levi Montalcini, neurocientífica italiana, recibió el Nobel en 1986 por descubrir el factor de crecimiento nervioso (NGF), compartiéndolo con Stanley Cohen.
  • Gertrude Belle Elion ahondó en los mecanismos de rechazo inmunológicos y en sus inhibidores y fue galardonada en 1988, junto a Herbert Hitchings y Sir James Black.
  • Christiane Nüsslein-Volhard, bióloga alemana todavía viva, estudió los complejos mecanismos de desarrollo embrionario a partir de la mosca Drosophila melanogaster, encontrando las claves genéticas que lo determinan en todos los animales. Sus trabajos, siendo investigadora joven, fueron tan relevantes que merecieron publicarse en la prestigiosa revista Nature. A pesar de llevar ella el peso de la investigación, firmó en segundo lugar el artículo, cediendo el primer puesto a su compañero varón. Recibió el premio Nobel en 1995, compartido con Eduard Lewis y Eric Wieschaus.
  • Linda B. Buck, bióloga, médico y docente norteamericana, obtuvo, junto a Richard Axel, el premio Nobel de medicina en 2004 por su notable contribución al conocimiento del sistema olfatorio (Villalba, 2011).
  • Françoise BarréSinoussi, recibió el Nobel de medicina en 2008, junto a Luc Montagnier, por su descubrimiento del VIH, virus causante del Sida (Muñoz Páez, 2012). Compartieron el premio con Harald Zur Hausen, por su contribución al estudio del cáncer de cuello de útero y su relación con el virus del papiloma humano.
  • Elizabeth Helen Blackburn (australiana) y Carolyn Widney Greider (norteamericana) fueron asimismo merecedoras del premio Nobel en medicina en el año 2009 por tu tarea de investigación en torno a los telómeros y la enzima telomerasa, elementos clave tanto para entender el envejecimiento celular como la biología del cáncer. Sin embargo, el galardón también recayó en el genetista Jack William Szostak, por sus trabajos en la clonación de levaduras y en la manipulación e intervención genéticas (Claramunt, 2010).
  • Ada Yonath recibió el premio Nobel en química en 2009, por su estudio detallado de los ribosomas, orgánulos celulares fundamentales para la fabricación de proteínas. Este galardón, una vez más, fue compartido con colegas varones, en este caso con los investigadores Venkatraman Ramakrishnan y Thomas A. Steitz.
  • May-Britt Moser lo compartió con su colega John O’Keefe y con su marido, el también investigador Edvard I. Moser.
  • Youyou Tu recibió el Nobel de medicina por sus estudios sobre una nueva terapia contra la malaria, pero también lo compartió con dos varones, el irlandés William C. Campbell y el japonés Satoshi Omura, por sus contribuciones a terapias innovadoras con otros parásitos.

¿Las mujeres seguimos necesitando un tutor? ¿No somos lo suficientemente válidas por nosotras mismas?

Información obtenido del studio: La brecha de género en el ámbito de la ciencia. Antonio Mateos. 2018.

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