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La pasión es el sentimiento que mueve el mundo.

Patricia Gomez Alvarez Curiosidades Feminas
25 May 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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En alguna ocasión hemos dicho, o hemos oído lo siguiente.

La semana que viene empiezo.  A partir de… me pondré en marcha.

Son los  llamados propósitos o intensiones. Y que normalmente vienen precedidos por la  necesidad de obtener algo que queremos. Ya sea un cambio, un sueño por cumplir, una nueva meta  que nos anima a emprender una cruzada.

La intención funciona como una chispa que enciende nuestra imaginación, llevándonos a dibujar nuestro mapa mental con las rutas a seguir para alcanzar tal objetivo.  Ese mapa se va haciendo cada vez más grande a medida que nuestro sueño va tomando forma. Nuestro sueño al principio es pequeño.

 Por ejemplo; Quiero dar la vuelta al mundo en bicicleta. Fenomenal. Aunque claro a primera vista no parece tan pequeño, tan fácil ¿o sí?

 Ahora es cuando viene el paso definitivo y trascendental. Actuar.

 Pero entre la intención y la acción parece existir un agujero negro que se traga la intención, los ánimos y el mapa mental se van convirtiendo en un laberinto donde las rutas se transforman en obstáculos y es cuando decimos.

  • Bueno, ahora mismo no es el mejor momento, pero en cuanto pueda me pongo en ello. O demás excusas oportunas que aparecen para ayudarnos a aparcar a un lado lo que al principio era una idea maravillosa. ¿Por qué pasa esto?

¿Acaso nuestro sueño no era como realmente lo imaginábamos, porque lo que nos atraía de él era el resultado final donde todo es maravilloso? o quizá nos gusta las cosas fáciles y preferimos saltarnos  los pasos que conducen a la meta.

Entonces nuestro sueño era solo un capricho, y como todo capricho tendrá un valor fugaz. Aportándonos una satisfacción momentánea que se irá tan rápido como la  hemos obtenido, hasta que aparezca otro capricho que nos haga olvidar el anterior.  

Pero las grandes cosas, los grandes sueños, requieren de  “esfuerzo”. ¿Es ese el agujero negro?  Que se puede combatir con pasión, y esta solo surge cuando queremos algo de verdad. Así que el esfuerzo se transforma en la potencia que nos impulsa a hacer las cosas que realmente queremos.  

La pasión solo es posible, cuando hacemos lo que queremos. Por instinto, de forma natural. Es entonces cuando el tiempo, deja de contar, cuando el cansancio solo es una parada, que nos obliga a recalcular para continuar, porque queremos continuar. Entonces el agujero negro desaparece y somos capaces de hacerlo posible y lo que creíamos imposible se vuelve emocionante. De la misma forma que nuestro mapa mental empieza a crecer, las ganas que emplearemos en ello también crecen.

Cuando nos movemos por pasión las excusas no tienen espacio, porque el tiempo que empleábamos en ellas, lo ocupamos en crear, en aprender, en mejorar.

Entonces la clave está en identificar nuestro objetivo correctamente, para que este nos lleve a donde queramos llegar.

Dar la vuelta al mundo en bicicleta será tan gratificante como explorar los caminos que nos conducirán  a nuestro sueño.

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