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¿Hablamos de financiación?

Cristina Alonso Cristina en positivo
16 Feb 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Si eres emprendedora o pymesaria seguro que una de tus principales preocupaciones es, ha sido o será, la financiación. Y es que todos los negocios necesitan de ella para poder marchar. (Aunque muchas de las empresas españolas hayamos casi demostrado lo contrario en los últimos años.)  Un negocio o empresa puede ser estupendo y cumplir con todas sus previsiones de ventas arrojando incluso beneficios. Pero aun en esta situación,  puede irse a pique por no tener previstas y cubiertas sus necesidades de financiación.

Por ello es importante que sepamos

·         Qué financiación necesito. Es decir, cuánto dinero necesito.

·         Dónde puedo obtener la financiación.

·         Cómo puedo obtener financiación.

En estas semanas analizaremos estos tres puntos.

Cuánto necesito

Ya en el post "Cuánto dinero necesito para iniciar mi negocio" hicimos alusión a algunas de las cuestiones que hemos de tener en cuenta cuando queremos determinar los gastos que vamos a tener a la hora de emprender nuestro negocio.

Pues bien, estos mismos cálculos nos van a ayudar a determinar nuestras necesidades de financiación.

Así, si estamos empezando, calcularemos:

  • Pagos que conlleva la inversión inicial y puesta en marcha del negocio. (Y aquí tengamos en cuenta que hablamos de pagos y no de gastos. Recordemos que "No es lo mismo vender que cobrar, no es lo mismo pagar que gastar".)
  • Principales pagos de los gastos corrientes y extraordinarios de los dos o tres primeros años. Aquí no se nos debe olvidar la inclusión del pago de impuestos con especial atención al IVA.
  • No podemos olvidarnos de los pagos  que conllevaría la devolución de la deuda, si fuera el caso.

Y además:

  • Ingresos previstos para el mismo periodo. (Nótese que volvemos a hablar de ingresos y no de ventas)

Si ya tenemos una empresa en funcionamiento:

  • Básicamente todos los pagos que hemos de realizar provenientes de los gastos corrientes y extraordinarios. (Sin olvidar, como veíamos, el pago de impuestos)
  • Todos los pagos fuera de los anteriores que ya tengamos comprometidos.
  • La devolución de la deuda que podamos asumir ahora, si fuera el caso.
  • Si vamos a abrir una nueva línea de negocio, los pagos que ello conllevase.

Y además:

  • Ingresos previstos originados por ventas en este periodo.
  • Ingresos previstos que provienen de periodos anteriores.

En ambos supuestos  procederemos a establecer con una periodicidad, al menos,  mensual, los periodos en los que los pagos y cobros  van a tener lugar. Es decir, que estableceremos mes a mes las salidas y entradas de dinero previstas que se vayan a realizar. De la resta de estas magnitudes,  ingresos previstos menos pagos previstos, obtendríamos una primera aproximación a las necesidades de financiación. El flujo negativo mayor del periodo globalmente considerado nos indicará la necesidad mayor de financiación que vamos a tener.

Pero, para poder llegar a la cifra concreta, hemos de tener en cuenta también otras consideraciones:

  • El negocio ha de ser capaz de devolver la deuda que solicite junto con la que hubiera solicitado anteriormente. Esto significa que los flujos de caja positivos que genere el negocio tienen que ser suficientes para la devolución de la deuda. Es decir, nuestra empresa o negocio ha de estar en beneficios o muy próximo a ellos con una evolución clara en este sentido.
  • Bajo ningún concepto debemos solicitar financiación para devolver financiación, pues entraríamos en un círculo vicioso que nos llevaría a la hecatombe. Cada vez necesitaríamos pedir más dinero para seguir pagando intereses y devolviendo capital.
  • cabría que solicitásemos financiación a largo plazo para sustituir a la financiación a corto plazo. Muchas de las empresas, tras las pérdidas originadas por la situación global de estos últimos años, se encuentran con que tesoreramente no pueden afrontar esas pérdidas en un solo ejercicio y que de alguna manera han de distribuirlas a lo largo de varios periodos. Así por ejemplo, tenían una línea de crédito (financiación a corto plazo) que tienen completamente consumida y que van a mantener así durante cierto tiempo. En este supuesto sí cabría la solicitud de financiación a largo plazo que sustituyera a la de corto plazo a fin de poder ir devolviendo deuda de una forma escalonada.

En el próximo post veremos dónde conseguir esa financiación.

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