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Aprendiendo a delegar

MARIA JOSE CARIDE Creadoras y Emprendedoras
31 Oct 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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Un día te das cuenta de que no llegas a todo, que no tienes suficiente pericia o conocimientos para realizar una nueva tarea o que necesitas más tiempo para dedicarte a lo que de verdad genera valor añadido a tu empresa. Te das cuenta de que es el momento de delegar.

Delegar es un término que tiene su origen en el vocablo latino delegāre. Este vocablo latino puede traducirse como "mandar a alguien de manera legal". Pero, ¿qué supone de verdad delegar? Más allá de la simple asignación de tareas a un colaborador o subordinado, se trata de un proceso en el que encomendamos y responsabilizamos a otros de una tarea en la que, aunque seguimos teniendo responsabilidad y cuya realización nos incumbe, les hacemos partícipes e implicamos, dotándoles de la suficiente "autoridad" para resolver eficazmente las tareas encomendadas, no solo las básicas, sino otras más importantes.


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Se trata en definitiva de "soltar cuerda" y confiar, y por eso nos resulta tan difícil. A veces pensamos que si todo lo hacemos nosotras mismas se hará más rápido y mejor, otras, que si perdemos tiempo explicándoselo a otra persona esta podría cometer errores que luego tendríamos que subsanar. Estos riesgos siempre pueden existir pero no deben paralizarnos, sino hacernos reflexionar sobre las repercusiones positivas que supondría para nuestro negocio y para nosotras mismas. De hecho delegar supone más ventajas que riesgos; ganarás tiempo: que además de permitirte concentrarte en las tareas más estratégicas y en la toma de decisiones en tu negocio, mejorará tu vida personal; podrás crear y/o desarrollar tu equipo: cuando delegas haces saber que confías, de este modo, ofreces la posibilidad a tu equipo de crecer y desarrollarse profesionalmente, lo que repercutirá positivamente en la productividad; y podrás crear un sistema multitarea; delegando tareas, proyectos o funciones puedes avanzar con mayor rapidez en la consecución de tus objetivos, pudiendo alcanzarlos casi simultáneamente.

¿Por donde empezar? probablemente la mejor opción sea empezar por delegar las tareas más administrativas, para paulatinamente delegar otros proyectos más concretos o funciones determinadas. Lo hagas como lo hagas, recuerda que delegarás siempre la tarea, no toda la responsabilidad.


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