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Surfeando la vida

Raquel Casero Correos a mis amigas
8 Jan 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hola amiga,

"En breve nos reincorporaremos a la rutina cotidiana con renovada energía, gracias a la recarga que nos proporciona compartir con la familia y los amigos estos días de alegría y paz....", nos contaría la cantarina voz del anuncio navideño de imágenes idílicas. Ya en la realidad, lo cierto es que nos sentimos embotados por los excesos de salidas, comida, bebida, amigos y familia que cada año toca ver con alegría o disimulado repelús, y el breve paréntesis en el trabajo, no ha hecho más que darnos la distancia necesaria para que no nos expliquemos cómo hemos sido capaces hasta ahora, de afrontar la larga lista de responsabilidades y problemas y nos entre el agobio ante la posibilidad de que ya no seamos capaces de resolverlos nunca más.

Visto en su conjunto es como una gran alud de nieve que se nos viene encima, que nos sentimos incapaces de abordar y tenemos la tentación de salir corriendo, o en su defecto, de meternos en la cama hasta que pase el temporal, pero siendo conscientes a la vez, de que el día 7, 8, 9.... suena el despertador a las 7 hayamos superado la pesadilla o no y tendremos que abalanzarnos al café cargado y empezar a ver la vida con otras gafas, las de buscar la lista de cosas que tengo que agradecer y de las cosas que quiero conseguir, los famosos Propósitos para el Año Nuevo. Esos que en algún momento de euforia nos hemos planteado que "del año que viene no pasa sin que...", como si no tuviéramos suficiente con todo lo que ya llevamos palante: familia, casa, trabajo, economía familiar, amigos, imagen personal, hobbies, voluntariado...., y sin embargo, siempre hay algún aspecto de nuestra vida que sabemos hemos de corregir y/o algún objetivo que alcanzar (salud, hábitos alimenticios, comportamientos, actitudes, logros profesionales...), para que sea más satisfactoria para nosotros y muchas veces, para los que nos rodean, pero ¿cómo abordarlos si no me queda ni un minuto en el día?.

Es fácildar recetas y difícil ponerlas en práctica, especialmente en éstos tiempos convulsos donde hay que esforzarse el doble para alcanzar la mitad de resultados, pero desde el sentido común, la primera impresión es que la película del alud que se nos viene encima hay que descomponerla en secuencias y planos y abordarlos uno a uno y en su momento, tanto en el pensamiento como en la actuación; no hay nada más estresante que proyectar el pensamiento en el futuro sobre algo que no se está produciendo en ese momento, o sobre lo que no se puede actuar.

En las películas de guerreros chinos despachan a los enemigos uno a uno y por su orden y aplicando lo que nos muestra en ellas la sabiduría oriental, habría que abordar uno a uno los desafíos, concentrándonos en aquello que sí hay que hacer y no darle vueltas a aquello que no toca y que no sirve más que para producirnos desasosiego, perder energía y lucidez para darle el tratamiento más adecuado en el momento oportuno.

Y hablando de lucha, ¿cómo sería abordar los retos suavemente, en armonía y sin esfuerzo?, estás de broma!, eso es imposible, por definición la vida es difícil y hay que pelear cada logro hasta la extenuación, y muchas veces lleva aparejado un coste en forma de frustración, angustia, culpa, dolor, generados cada vez que se acarrean fracasos con hijos, parejas, amigos, colegas de trabajo, experiencias que venimos sufriendo, especialmente en los últimos tiempos, pero, y si fuera posible ir a favor de la vida, como predica la filosofía oriental clásica, en lugar de luchar a brazo partido contra los acontecimientos como bárbaros occidentales modernos?, o al menos y si pudiéramos intentarlo?.

Cuandoafrontamos un objetivo, o algo que supone un desafío, a la incomodidad que supone el esfuerzo físico y mental de salir de nuestra zona de comodidad, hay que sumarle normalmente el del miedo a no conseguirlo, a no estar a la altura, lo que provoca una carga adicional de estrés que en breve provoca fatiga, si afrontamos más retos, más fatiga y si los afrontamos todos juntos, el colapso.

Casi siempreel origen del miedo está en que no confiamos en nosotrosy en las consecuencias de los errores que cometemos por falta de confianza, está la razón por la que muchas veces fracasamos o es todo mucho más difícil. En una situación parecida ¿has probado a hacerte la pregunta de qué cómo sería si no tuvieras miedo?, ¿cómo te comportarías?, ¿qué harías?, ¿a qué aspirarías?, te sorprenderían las respuestas, ¿y si pruebas a decidir que no tienes miedo porque confías en ti misma y en la vida y porque el miedo no aporta nada a una situación que normalmente has sopesado una y cien veces?.

Y si además fuéramos capaces de desapegarnos de los resultados y concentrarnos en hacer de forma excelente la tarea de vivir y disfrutar de lo que nos produce alegría y satisfacción, incluido el trabajo, y de dejar que estos lleguen cuando tengan que llegar, confiando en nosotros mismos y en que la vida nos va a proporcionar, en el momento adecuado, las claves necesarias para que resolvamos los desafíos?.

Con frecuencia olvidamos que los procesos en la naturaleza son graduales y tienen siempre un tiempo de maduración y nos frustramos o angustiamos si no lo conseguimos todo ya!, con lo que añadimos confusión y duda, ingredientes que nunca son buenos parafluir con la vida, que frase más bella!, que me sugiere la imagen de alguien surfeando una gran ola en el lugar y el tiempo adecuado, ni antes, ni después, ni más arriba, ni más debajo, ni más cerca ni más lejos de lo que es necesario para componer esa bella estampa.

Y si aprendiéramos asurfear la vida?, a vivir como los maestros que admiramos por su sabiduría para mirar la vida con amabilidad, para pedir con humildad y esperar que se sucedan los acontecimientos, sin desconfiar ni presionarnos a nosotros mismos y a los demás, observando tranquilos para detectar las claves y oportunidades y actuar sin esfuerzo en el momento adecuado para conseguir los resultados que verdaderamente necesitamos.

Y a propósito de los resultados, en las ocasiones en que he conseguido vivir con maestría, han sido mucho mejores y el esfuerzo infinitamente menor, y siendo así, porqué permito que la vorágine del día a día acabe fagocitando mi sensatez y sembrando el miedo y la ansiedad en mi espíritu?. Para esto no encuentro otra justificación que la parte animal de mi cerebro se asusta cada vez que considera que mi integridad física o psicológica están en peligro y mi cerebro racional no es capaz de detectarlo y neutralizarlo con la agilidad y frecuencia necesaria para que mi vida sea mucho más sosegada y amable. Todo un reto que adopto como el gran propósito para el 2015, en el que espero tener tan buenos resultados como te deseo a ti con los que te propongas.

Unas cuantas preguntas decoaching:

Para los propósitos de Año Nuevo

• Cual es mi objetivo?
• Para que quiero eso?
• De que me quiero alejar?
• Que necesito hacer?
• A qué tengo que renunciar para conseguirlo?
• Me compensa?
• Como voy a medir si lo consigo o no?
• Cual es el primer paso que tengo que dar?
• Cuando lo voy a hacer exactamente?
• Por cuánto tiempo?

Para cuando me siento desbordada

Listado de temas a bordar y el tiempo en el que hay que hacer cada uno
Por cada uno:

• De que tengo miedo?
• Qué pensaría, diría, haría, a que aspiraría si no tuviera miedo?
• Que he hecho bien para llegar hasta aquí?
• Que tengo que mejorar para llegar más lejos?
• Cuanto puedo esperar a tener los resultados?
• Qué pensaría, diría, haría la mejor versión de mí misma?

Esperando que estas líneas te sirvan para afrontar el nuevo año con confianza en ti y ánimo para conseguir aquello que necesites para mejorar tu vida personal y profesional, recibe un cordial saludo.

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