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Vacaciones en familia o campamentos de verano

Victoria Belplan Con estas manitas
25 Aug 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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El día a día dentro de una familia supone la toma de decisiones constantes en busca de las mejores razones que satisfagan las necesidades de sus miembros.

No suele ser tarea fácil si atendemos a las múltiples exigencias a las que está sujeta: conciliación de la vida laboral (como en vidalaboral.org.es) y familiar, asegurar una óptima educación de los hijos en pos de las exigencias del contexto y el trabajo, diferentes momentos y necesidades de cada uno de los miembros de la familia teniendo en cuenta sus necesidades….

Sería pretencioso pensar que una de las dos opciones es más acertada que la otra.

Son las circunstancias y las características individuales de cada familia las que determinarán en última instancia cuál puede ser la decisión más ajustada.

El presente artículo tiene el objetivo de poner de manifiesto algunas ideas que favorezcan la reflexión conjunta y puedan servir de ayuda para el proceso en la toma de decisiones.

En primer lugar, es interesante arrojar una mirada reflexiva acerca del bombardeo de información al que se exponen los padres sobre cómo deben educar a sus hijos.

Son múltiples los canales de información: El pediatra, los profesores, el psicólogo de familia, libros especializados, artículos en internet, el grupo de padres de la guardería, el del colegio, lo que le funcionó a la vecina, lo que nuestros padres nos han transmitido….

Se trata de información que puede ser muy valiosa si se hace un uso adecuado de la misma.

El peligro se genera cuando los padres se colocan en una posición de sobre exigencia que les lleva a sentirse señalados, y esto puede generar sentimientos como la sensación interna de culpa por no estar haciendo lo adecuado desde la cual se tomen decisiones que busquen compensarla, desnaturalizando la actitud espontánea de cada uno.

Vacaciones en familia

Por tanto, será importante para los papás entender la educación como un proceso en continua co-construcción donde muchas veces, a través del ensayo y error, uno puede ir delimitando qué es lo que necesita la familia según el momento en el que se encuentra.

Poder despegarse de la imagen de “papá/mamá ideal” puede ayudar a reflexionar sobre temas como si es necesario dar un espacio a la pareja debido a la sobrecarga diaria de las tareas parentales, atender al comportamiento de los hijos no sólo como una manera de llamar la atención o fruto de una mala educación sino como una señal de alerta a una necesidad emocional que no está siendo cubierta, que no son tan importantes las decisiones tomadas en un momento dado como el acompañamiento mutuo en cada una de ellas....

No es menos la exigencia temprana de los hijos según lo que se espera de ellos en cada etapa de su desarrollo. Además, se unen otros factores como lo que los padres desean o quieren para ellos y todas las habilidades necesarias para ser “competentes” en nuestra sociedad actual (hablar idiomas, hacer deporte, tocar un instrumento…).

Qué pide la sociedad a nuestros hijos

Se trata de niños sobre estimulados con poco espacio para el juego y el desarrollo de la creatividad. También hay poco espacio para errar y ser acompañados cariñosamente en esa frustración, que a la vez es tan necesaria para crecer.

La inversión en generar un espacio familiar durante todo el año, que no se base en la cantidad de tiempo invertido (que dependerá de las circunstancias de cada uno) sino en la calidad del mismo, ayuda a que sus miembros se sientan apoyados y unidos aún cuando exista separación física entre ellos.

La calidad del encuentro familiar se construye en el día a día a través de un espacio de comunicación donde se pueden compartir las alegrías, las penas, los enfados…., se crean normas y límites a favor de la convivencia y se designan tareas donde todos sus miembros se sientan involucrados en el cuidado del espacio común.

campamentos de verano

Los campamentos de verano

El cambio de escenario al habitual, de manera progresiva, favorece que los hijos pongan en marcha los recursos aprendidos en su familia y desarrollen otros.

Les ayuda a desenvolverse y a entrar en contacto con otro tipo de experiencias y realidades: irse con la familia amplia, relacionarse con la gente del barrio, hacer un campamento, tener días libres en casa en el que el niño decide qué hacer.

Se trata de propuestas que no se excluyen unas de otras sino que contribuyen a su desarrollo. Además, contribuye a que los padres puedan descansar de las tareas del día a día o dedicar más tiempo al espacio personal y/o de pareja.

Y llegados a este punto, ¿vacaciones en familia o campamento de verano?

Ambas opciones son plausibles siempre que nazcan en el seno de una familia que tiene un espacio común para compartir; que no es perfecta sino que se va readaptando a sus propias circunstancias; que atiende a las necesidades básicas que todo ser humano necesita para crecer y ser autónomo que son la confianza y la demostración de afecto y que respeta los tiempos de cada miembro permitiéndoles ser y estar momento a momento.

El trabajo diario a favor del bienestar familiar propicia un espacio de calma y seguridad que facilita la toma de decisiones ajustadas a lo que sus miembros necesitan.

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