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Las relaciones laborales en el mundo 2.0

Charo Sánchez Comunicación alterna
18 Jan 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Recientemente hemos leído la noticia de que el joven diputado popular Pablo Casado, de 34 años, será el nuevo portavoz de campaña de las elecciones autonómicas y municipales del Partido Popular que se celebrarán este año. Casado se convierte así, en una nueva joven figura del panorama político español, un panorama que ha visto, durante los últimos meses, cómo se iban rejuveneciendo sus portavoces y líderes. En este sentido, a la figura de Pedro Sánchez (secretario general del PSOE), se le ha unido la de Alberto Garzón (con un papel relevante en la dirección de IU), Pablo Iglesias (secretario general de Podemos), o Albert Rivera (líder de Ciutadans). Incluso el pasado mes de junio, el anterior rey Juan Carlos I pasaba el testigo y abdicaba en su hijo Felipe, con lo que comenzaba a sonar con mucha fuerza en todas las tertulias de televisión y medios escritos, así como en partidos políticos, directivos de grandes empresas, presidentes de las principales entidades bancarias, etc., el término "relevo generacional", es decir, la necesidad de dar paso a una nueva hornada
de hombres y mujeres infinitamente más preparada que la de sus antecesores en el puesto, mayoritariamente más viajada, más desenvuelta y, sin duda, con otra visión para solucionar los aspectos cotidianos.

Por "relevo generacional" entendemos el proceso de traspasar, en vida o no, la herencia (correspondiente al capital y bienes) y la sucesión (referida al poder, el gerenciamiento) a la nueva generación. Un aspecto muy vinculado a la empresa familiar y que, en la actualidad, se está extrapolando a todos los ámbitos de nuestra sociedad. Una nueva forma de hacer y entender las cosas que está provocando cambios vertiginosos en la sociedad y cuyos principales protagonistas son la actual generación, más preparada y más tecnológica que la anterior, que, acuciada por el nuevo escenario empresarial, ha comenzado a desempeñar una serie de novedosos roles laborales muy emergentes. Un nuevo contexto, este de la empresa 2.0, que trata de optimizar todos los recursos que están a su alcance para tratar de rodearse de un capital humano cuya principal valía es el talento. Porello, aspectos como capacidad de liderazgo, adaptación al entorno, gestión emocional y habilidades son características que se están empezando a tener en cuenta en las empresas, por encima, incluso, de aspectos, otrora influyentes en las entrevistas de trabajo, tales como formación y títulos.

De hecho, el especialista en estrategia personal, Andrés Pérez Ortega, ya señala en su libro "Marca Personal" que "la educación es útil solo cuando es útil. Puede parecer una perogrullada, pero las cosas son así. Quizá ese flamante MBA te sirvió cuando nadie tenía uno, pero ahora solo es una muesca más en tu CV. La educación y los diplomas ya no nos proporcionan una ventaja automática".

Esta novedosa era en el entorno laboral está propiciando, sin duda, nuevas formas de entender la relación trabajador/empresa. Un ecosistema laboral en el que las empresas solicitan empleados motivados, en sintonía con la compañía en la que trabajan, involucrados en aspectos como la responsabilidad social corporativa, y en la que ofrecen a sus clientes una comunicación vía correo electrónico, teléfono e incluso wasap, porque consideran que el "tiempo es oro", como aquel famoso programa de televisión, y que ya no son necesarias reuniones interminables para poner en marcha una campaña o un proyecto, sino la sinergia entre ambas partes y la consecución de los objetivos.

Estas mismas compañías que comienzan a comprender que lo importante es la gestión de las personas, que entienden que sus empleados han de sentirse valorados y disfrutar con lo que hacen y que confían en la responsabilidad de sus trabajadores a la hora de fijar temas como las vacaciones o el horario. Es decir, la búsqueda del equilibrio y la excelencia laboral que permita conciliar las necesidades de unos y otros, en donde la jerarquía apenas existirá en los modelos empresariales y en donde la relación laboral estará ceñida al entorno digital, Internet y las redes sociales, y en la que puntuará más todo el conocimiento que el trabajador pueda aportar por encima de los títulos universitarios, los másteres o las dobles titulaciones.

 

Fuentes documentales:

Marca Personal. 2008. Andrés Pérez Ortega. ESIC Editorial.

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