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La psicología política y el pensamiento crítico

Mirian Hernando de Frutos Coachingo
4 Oct 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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La ruptura social que existe actualmente entre España y Cataluña tiene un culpable claro, la política, o más bien el uso que se hace de ella. 

Es curioso cómo pueden cambiar o precipitarse los acontecimientos por una nefasta gestión política de los mismos. Siempre he pensado que los políticos deberían tener una parte desarrollada de empatía y asertividad (además de un sentido común desarrollado) para poder tomar decisiones de trascendencia. Al fin y al cabo cualquier elección va a afectar a millones de personas de una manera o de otra, con lo que no estaría nada  mal, ¿verdad?

La psicología es importante para el gobernante y también para  el votante en política. Y es que cuando elegimos a un partido, además de tener en cuenta el programa y la afinidad de ideas y valores, tenemos en cuenta el aspecto del candidato que lo va a representar.

Tiene que transmitirnos, que saber comunicar, conectar con la gente. Ese carisma es el que arrastrará a los votantes indecisos o a aquellos que se dejen llevar más por una imagen que por un programa político.

Esta forma de elegir tiene algo bastante peligroso, y esto es la defensa ciega del partido haga lo que haga. Se justifica cualquier acción porque es la ideología que se ha apoyado en la urna y parece que no hay lugar para el reproche.

Gran error. La ausencia de pensamiento crítico es la base de la intolerancia y el totalitarismo. No hay que dejarse llevar  y aceptar sin más todo aquello que se lleve a cabo por esa línea ideológica en la que confiaste. Igual ocurre en el lado opuesto,  no hay que predisponerse a rechazar todo aquello que realicen partidos con los que no compartamos ideología.

Hay que dudar, informarse siempre a través de varias fuentes, cuestionar y finalmente ver si conforme a nuestra escala de valores creemos que se ha actuado correctamente.

Es la manera de ser realmente independientes a la hora de opinar y de ver la realidad lo menos sesgada posible en un mundo ya de por sí bastante subjetivo.

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