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Proactivo o Reactivo. Con cuál te identificas

Laura García García Coaching con Laura
8 Jan 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

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Proactividad y reactividad son dos términos frecuentemente usados por psicólogos y coaches para referirnos a dos formas opuestas de afrontar la vida, los problemas y el día a día.

Recuerdo cuando estaba formándome en Coaching que un día, al entrar en clase, la formadora colocó un billete de 10€ sobre la mesa y nos dijo, “aquí tenéis 10€”.

Todos nos mirábamos sin entender mucho de qué iba la cosa. Mirábamos el billete, a ella, entre nosotros… Pero, nadie hacía ni decía nada. De pronto, una de mis compañeras se levantó, fue hacia la mesa, cogió el billete y se lo guardó.

Resultó ser un ejemplo para mostrarnos la diferencia entre esperar que las cosas pasen y hacer que pasen. O, dicho de otra manera: la diferencia entre una persona reactiva o proactiva.

En ese momento lo vi claro. Me di cuenta de que, durante mucho tiempo, mi actitud hacia la vida había sido una actitud reactiva. Esperando que las cosas pasasen o soñando con que  lo hiciesen. Así que me posicioné y decidí ponerme “manos a la obra”. Para trabajar esa otra parte de mí, que todos poseemos y que iba a hacer que las cosas pasasen.

Diferencias entre Proactividad y Reactividad 

La persona proactiva es aquella que toma el control de su conducta y decide qué hacer en cada momento. Se anticipa a los acontecimiento e, incluso, haciendo que estos sucedan. Porque, ser proactivo es mucho más que tener iniciativa. La persona proactiva, cuando se marca un objetivo o una meta, no se sienta a esperar que las cosas sucedan, sino que pone su  empeño  y energía para que ocurra. Su actitud ante la vida es activa.

Por el contrario, una persona reactiva es quien reacciona ante las situaciones cuando éstas ya han ocurrido. No toma la iniciativa, sino que se amolda a los hechos tal y como suceden. Por tanto, tiene una actitud pasiva ante la vida.

Vistas las definiciones, parece claro que la principal diferencia entre ambas es la “responsabilidad”. Mientras El proactivo asume la responsabilidad que tiene sobre su vida y las cosas que le pasan. El reactivo culpa a los demás o a las circunstancias de su errores o fracasos. Sin pensar que su propia actitud puede ser la causante de sus resultados.

Cómo afectan la proactividad y la reactividad al ámbito laboral 

El escritor Steven Covey,  en su libro  “Los siete hábito de las personas altamente efectivas” introducía  el término proactividad como el primero de dichos hábitos.

Y es que, la proactividad es una de las Soft Skills más demandadas por las empresas. Tal vez, recuerdes de publicaciones anteriores que las Soft Skills, o habilidades blandas, son aquellas competencias, hábitos y comportamientos que permiten a las personas moverse por su entorno, trabajar en equipo y realizar un buen desempeño, con independencia de los conocimientos adquiridos.

Las personas proactivas lideran, toman la iniciativa, buscan soluciones, se comprometen con los proyectos y se responsabilizan del resultado.

Si tienes una idea, proyecto o negocio y quieres tener éxito… ¡saca a la luz tu parte proactiva!

Piensa en todas las estrategias, recursos y opciones que necesitas para llevarlo a cabo. Responsabilízate de los resultados, y aprende de ellos para cambiar o modificar aquello no te guste.

La proactividad y la reactividad también están muy relacionadas con las emociones. En concreto, con el estrés.

Puesto que la experiencia del estrés es subjetiva, hay situaciones que pueden estresar a unos más que a otros. De este modo, las personas proactivas dedicarán su tiempo y energía a las actividades que están en su círculo de control. Es decir, ante una situación “X”, no se dejarán llevar por las emociones. Sino que, tomarán la iniciativa, planificarán y estarán al corriente de lo que ocurre. Mientras que, al contrario, las personas reactivas estarán más preocupadas por circunstancias ajenas a su influencia. Lo que las lleva a malgastar sus energías, quejarse y murmurar sobre asuntos de los que no pueden hacer nada.

A mayor responsabilidad, menor sensación de amenaza y mayor seguridad. Y, por lo tanto, menor estrés.

Sin duda, mantener una actitud proactiva te ayudará a sentir mayor satisfacción, ser más productivo y eficaz, mantener mejores relaciones interpersonales y aumentar tus dotes de liderazgo.

La buena noticia es que como cualquier habilidad, la proactividad se puede trabajar y mejorar. He vivido grandes avances en este aspecto y, si te animas a comprobarlo en persona, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Te ayudaré a evolucionar desde la reactividad a la proactividad.

Laura Garcia

www.coachingconlaura.com

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