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Los infinitos bloqueos de una emprendedora

Laura García García Coaching con Laura
1 Oct 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los bloqueos y el miedo al emprender son algo habitual y previsible entre quienes nos hemos planteado poner en marcha nuestro propio negocio.

Cuando decidí emprender y liderar mi propio proyecto de Psicología y Coaching me di cuenta de que la ilusión y las ganas de hacer aquello que realmente me apasionaba, no eran mis únicos compañeros de viaje. De hecho, no eran ni siquiera los compañeros más “fieles” que me acompañaban. 

Junto a esas ganas habitaban un montón de pensamientos y emociones que me paralizaban. Y con los que, en ningún momento, había contado. Eso, sin hablar de todas las tareas administrativas, burocráticas y de marketing que tenía que abordar y para las que no estaba en absoluto preparada.

Durante algún tiempo estuve bloqueada. Me dedicaba a hacer formación tras formación. Las hubo de todas las índoles posibles. Para ver si llegaba ese día en el que ya lo tuviese todo bajo control.

Hasta que llegó un momento en el que me di cuenta de que ese era precisamente uno de mis principales bloqueos. Lo quería tener todo controlado. Incluso, aquello que era la primera vez que afrontaba. Y que, por supuesto, no controlaba en absoluto.

Si a esto le añades que no era mi mejor momento económico. Y no tenía clientes, podrás imaginar que decidí hacer todas esas acciones yo solita. Por lo que el bloqueo fue total.

Cómo superar los bloqueos al emprender

Tengo que reconocer que mi principal error fue pretender hacerlo todo yo sola. Como es obvio, aprendí que no hace falta hacerlo todo. Ni, mucho menos, hacerlo todo bien desde el primer momento.

Lo importante es lanzarse y empezar. Y, una vez que lo hagas, lo demás irá paso a paso. Pero, si detectas que te falta algún tipo de recurso, ya sea material, formativo o personal, simplemente ocúpate de conseguirlo. Será la forma más eficiente y eficaz de avanzar en tu proyecto personal. En lugar de intentar tenerlo todo absolutamente atado antes de empezar.

Sé valiente, apuesta por ti.

Superado este punto inicial descubrí otro “precioso pensamiento” que aparecía con bastante frecuencia. “No tienes clientes y si no tienes ingresos, no vas a poder vivir de esto”.  Yo misma, me convertí en la boicoteadora nº1 de mi proyecto emprendedor.

Fantástico pensamiento que me provocaba taquicardia prácticamente a diario. Y que, a día de hoy, sigo observando y gestionando cada vez que veo que aparece.

Por supuesto, con el tiempo ese pensamiento fue perdiendo fuerza. Ya no estaba en mi cabeza todos los días. Pasó a protagonizar los lunes. Y, después, cada inicio de mes. O, incluso, reaparecía al regreso de un periodo vacacional. 

Detecté en mí una fuerte creencia que me limitaba. Y sobre la que tuve que trabajar a fondo para cambiarla por otro pensamiento que me potenciase. Porque, precisamente, eso es lo que hacemos con los pensamientos limitantes. Cuestionarlos y cambiarlos por otros que nos potencien. Y nos recuerden todas esas habilidades y aptitudes que poseemos. Y que, posiblemente, por culpa del miedo hemos llegado a olvidar.

Por qué el miedo al emprender causa tantos bloqueos

Sin duda, el miedo es ese compañero molesto que nos hace dar un paso hacia atrás y dudar de todo. Sentimos miedo por infinitas causas. Miedo al rechazo, al ridículo, a no estar a la altura. Miedo a hablar de dinero, a no tener nada que decir ni a nadie a quien escuchar. Miedo a no ser suficiente o a no ser la mejor.

Hay tantos tipos de miedos como personas. Porque seamos sinceros, ¿quién puede afirmar que nunca ha sentido miedo? Imposible encontrarlo. Porque el miedo forma parte de nosotros.

Sin embargo, el miedo es útil sólo cuando existe una amenaza real. Debido a que te protege y te ayuda a resolver esa amenaza. Hasta ahí, todo va bien. En ese caso, es importante observarlo y poner límites antes de que nos haga perder algo.

No se trata de ir por la vida siendo un temerario. Observa si te está paralizando y  te impide conseguir tus objetivos. En ese caso, sustitúyelo por otra emoción más adaptativa. Da un paso al frente y cambia ese pensamiento por otro que te potencie y que te ayude a creer en ti. Con pensamientos del tipo: “soy capaz de hacer esto porque otras veces lo he conseguido”.

Y así fue como un día me lancé. Y, poco a poco, fui cogiendo confianza en mi y en mis posibilidades. Cada vez fui sintiéndome mejor y las cosas comenzaron a salir según lo deseado. Creí en mí y en mi “producto” (en mis servicios de Psicología y Coaching). Porque tuve claro cuál es mi valor añadido, ese que me hace única entre cientos.

 Si crees en tu producto o servicio. Si lo sientes, y te sientes capaz, lo podrás transmitir. Y así, generarás en tus clientes ese vínculo emocional que les hará buscarlo y desearlo.

Todos somos buenos vendedores, porque todos tenemos emociones. Con lo cual, si yo conozco mis emociones, tengo la capacidad de emocionar. Y, por tanto, no necesito nada de fuera, lo tengo todo dentro.

¡Compruébalo por ti misma! Y, si tienes cualquier duda o dificultad al ponerlo en práctica, te invito a contarme tu caso particular. Juntas, lograremos tus objetivos.

Laura Garcia

Psicologa & Coach

www.coachingconlaura.com

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Begoña Serra

Begoña Serra

CE0, BEGOÑA SERRA

Excelente artículo Laura, comparto contigo todo lo que explicas sobre los pensamientos limitantes y el miedo tanto a nivel personal como profesional pues también soy coach. Un abrazo,
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