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El perdón, una potente herramienta para seguir adelante

Laura García García Coaching con Laura
11 Sep 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Aprender a perdonar no es simplemente una acción. Es mucho más. Es un proceso no solo largo sino complejo para el que tienes que estar preparado.

El perdón se define como “la acción por la que una persona disculpa a otra una acción considerada como ofensa, renunciando a vengarse”

Más allá de cualquier connotación religiosa, perdonar es disculpar, soltar y seguir adelante. Pero no es olvidar.

Porque, es difícil que borremos de nuestra memoria determinados actos, decisiones y comportamientos. Tanto propios como ajenos. Ya que, como consecuencia, nos han provocado dolor. No podemos olvidar a un ser querido, la pérdida por una decisión mal tomada o el daño provocado por determinados actos. Sin embargo, perdonar nos ayudará a liberarnos emocionalmente, aceptar las situaciones y seguir adelante.

Por eso, es importante entender que cuando perdonamos, no lo estamos haciendo por la otra persona. Sino, todo lo contrario. Se trata de un acto hacia nosotros mismos. Un acto que nos va a permitir sacar emociones de rencor, enfado o culpa de nuestro interior. Para dejar espacio a otras emociones liberadoras que nos ayudarán a continuar con nuestra vida.

Sin embargo, aprender a perdonar no es algo que se consiga de un día para otro. Perdonar es un proceso que requiere del paso del tiempo. Un tiempo que variará de una persona a otra y de una situación a otra. Y en el que además, para llegar a conseguirlo debemos estar preparados. Porque perdonar implicar dejar el asunto en el pasado y contestar con sinceridad a la pregunta: ¿realmente quiero perdonar?

Si la respuesta es "sí", lo primero que debemos hacer es reconocer en nosotros un sinfín de emociones incómodas (rencor, frustración, culpa, decepción…). Y que, normalmente, apuntan hacia aquellos que consideramos responsables de nuestro sufrimiento. Estas emociones están ancladas al pasado, a algo que no podemos cambiar, por eso, mantenerlas no nos permite avanzar.

Esta parte, no siempre es fácil. Puesto que para poder eliminar "algo" primero debemos reconocer que existe en nosotros. Y, si estamos hablando del perdonar a personas muy cercanas o incluso a nosotros mismos, es posible que ni seamos conscientes de que albergamos esos sentimientos en nuestro interior. O, incluso, que aun sabiéndolo, nos neguemos a reconocerlos. Sin embargo, que no queramos verlos no quiere decir que no existan.

Te parecerá mentira, pero desde el momento en que hacemos frente a nuestras emociones... ¡pierden fuerza! Y nos permiten ver otras opciones que antes eran impensables.

Como comprobarás, es posible que cuando liberes tu interior de todas esas emociones del pasado, llegue la tristeza. ¡No te asustes y déjala actuar! La tristeza es la única te llevará hasta la aceptación. Sin duda, es un paso necesario para llegar al perdón.

Perdonar también implica no juzgar. Y entender que cada persona actúa en nombre de sus propias creencias, pensamientos, valores o principios. Y, por tanto, lo que para nosotros puede que sea impensable, para otros, es una realidad y algo por lo que luchar.

Cuando dejamos de juzgar, somos capaces de entender que las personas actúan de la mejor manera que saben en cada momento. Y que es posible que nosotros no lo hubiésemos hecho así. Pero, para ellos, con sus recursos y sus experiencias, era la mejor solución.

Empatizar con esto nos ayudará a entender otros puntos de vista. Y ver que, ante una misma situación, existen infinitas posibilidades de actuación.

Cuando hablamos de aprender a perdonar, no solo hablamos de hacerlo con los demás. En muchas ocasiones, llegan a consulta personas ancladas al sufrimiento de haber tomado decisiones que, a su juicio, fueron malas y trajeron consigo pérdidas o decepciones. La culpa ha anidado dentro de ellos y no se permiten seguir adelante.

En este contexto, perdonarnos implica asumir la responsabilidad de nuestros actos. Aceptar que errar no es más que un paso en el proceso de aprender. Y que, aunque es posible que el resultado de nuestra decisión no fuese el esperado, nos habrá abierto una nueva vía de conocimiento de nosotros mismos. Y, con ella, nuevas posibilidades y oportunidades. Permitirnos fallar y equivocarnos nos ayudará a crecer.

Porque, como afirma Hannah Arendt... “El perdón es la llave a la acción y libertad”.

Laura García

www.coachingconlaura.com

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Laura García García

Laura García García

Formadora y Coach personal, Coaching con Laura

Gracias Ana María, te invito a que lo pongas en practica y me cuentes los resultados.
Ana Maria Jimenez Ortega
Has dicho una verdad como un templo. Gracias me lo aplicare
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