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6 trucos para libertarte de la culpa

Laura García García Coaching con Laura
11 Dec 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Llevo tiempo queriendo escribir sobre el sentimiento de culpa. ¿El motivo? Recibo numerosas consultas sobre ella y me llama la atención cómo esta emoción nos puede llegar a limitar en nuestro día a día.

Gestionar las emociones nunca es fácil. Y, en concreto la culpa, está presente en nuestra vida diaria y la condiciona mucho más de lo que podríamos imaginar.

Si tomamos una decisión y a alguien no le parece bien lo decidido, nos sentimos culpables. Si gastamos en compras un poco más del dinero que teníamos previsto, nos sentimos culpables. Si nos enfadamos y perdemos los nervios, nos sentimos culpables. Si nuestro hijo suspende un examen y no hemos podido estudiar la lección con él, nos sentimos culpables. Si nos equivocamos, nos sentimos culpables…

Como ves, la lista puede ser interminable. Incluso, existe hasta un nuevo desorden alimenticio que consiste en “comer con culpa”.

Sobre el sentimiento de culpa se han hecho películas, cuentos, poesías y canciones. Cuando hablamos de ella, no hay nadie que no se sienta identificado. Porque, todos, en mayor o menor medida, nos hemos sentido culpables alguna vez.

¿Qué es en realidad la culpa? ¿Cómo la definimos? 

Arancha Merino, en su libro Haz que cada mañana salga el sol (Ed.Alienta), define la culpa como  “una rabia reprimida, que al no liberarla correctamente contra aquello que es injusto, se vuelve contra nosotros mismos y nos hace sentirnos tristes y deprimidos. Es decir, reaccionamos con tristeza ante una injusticia, una mentira o un engaño, en lugar de expresarlo a través de la rabia, única emoción que nos lleva a la acción y a reparar las injusticias”.

Si lo piensas, la culpa es una de las emociones más inútiles. Sí, porque estamos gastando nuestra energía  pensando y  volviendo sobre  algo que ya hemos hecho. Que está en el pasado y que, por lo tanto, no podemos modificar.

¿Puede haber algo más cansado que eso? Realmente puede ser agotador. Y, de hecho, las personas que se encuentran inmersas en ella expresan que se sienten sin energía, agotadas y tan cansadas que creen que no pueden más. Y han llegado a su límite.

La culpa también está relacionada con la baja autoestima. Una persona con una baja autoestima es una persona a la que le costará mucho tomar decisiones. No se sentirá segura con lo que elija, ni tendrá confianza en sí misma cuando las tome. Además, el solo hecho de pensar que puede haberse equivocado en su elección, la hará sentirse culpable.

Seguro que te identificas con alguno de los ejemplos mencionado. ¿Es así?

Entonces, sigue leyendo y descubre unas sencillas pautas para liberarte de esa emoción tan castradora.

  • Empieza por aceptarte a ti mismo y las decisiones que tomas, aunque éstas no gusten a todo el mundo. Y elimina de tu vida la necesidad de aprobación de los demás.
  • Escucha tu diálogo interno y descubre si en él hay ideas irracionales. Recuerda el ejemplo de la madre que se siente culpable ante el suspenso de un hijo. Sinceramente, ¿existe una relación causa-efecto entre ambos hechos? Si no es así, deja de asumir responsabilidades que no te corresponden.
  • Convéncete a ti mismo. Cada vez que te asalte la culpa repítete “es una pérdida de tiempo en el presente culpabilizarse por el pasado”.
  • Responsabilízate de tus errores y aprende de ellos. Todos nos hemos equivocado alguna vez. De hecho, si no lo hiciésemos no nos desarrollaríamos como personas. Ha llegado la hora de ver los errores como aprendizajes. Párate a pensar en ello, asume tu parte de responsabilidad y saca un aprendizaje que te ayude a no volver a caer en el mismo error.
  • Separa el SER del HACER. Te has equivocado, has tomado una mala decisión, te has comportando de forma errónea, has pensado que para ti eso era lo mejor en ese momento… Separando tu identidad de la conducta, pensamiento o emoción,  evitarás que tu autoestima se vea perjudicada. ¡Haz la prueba y verás la diferencia!
  • Acepta que cualquier comportamiento humano es la mejor opción disponible para esa persona en ese momento, independientemente de las consecuencias que tenga o lo criticable que pueda ser. Es decir, la decisión que tomaste en un determinado momento era la mejor decisión que podías tomar, teniendo en cuenta las posibilidades, los recursos y la situación en la que estabas en ese momento en concreto. Independientemente del resultado o las consecuencias que tuvo a consecuencia de ello.

Termino la reflexión, animándote a contarme cómo gestionas el sentimiento de culpa. Seguro que puedo ayudarte a deshacerte de esa emoción que tan poco aporta a tu vida.

“No des vueltas al pasado,

pues no lo puedes cambiar,

que no te agobie el futuro:

no sabes si llegará.

disfruta y vive el presente,

no lo dejes escapar,

porque una vez que se vaya,

ya nunca volverá”  

Laura 

www.coachingconlaura.com

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