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No seamos tan “sufridas”

Nerea Torres Egüén Camino hacia la cumbre
6 May 2013 BLOG_NUM_COMMENTS

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perfil-eva-levy-201303Eva Levy
 
Aunque me interese especialmente por la carrera directiva de la mujer, siempre me ha gustado "pisar la calle" porque, al fin y al cabo, lo que pasa en los despachos es un reflejo de lo que sucede en la cotidianidad. He tenido la oportunidad, hace unos días, de participar en unas jornadas, organizadas por la Unión de Mutuas, en Castellón y Valencia.
 
El motivo era la cercanía del Día Mundial de la Seguridad en el Trabajo y, como suele suceder, al preparar mi intervención descubrí muchas cosas, pero sobre todo, "redescubrí" , una vez más, actitudes y comportamientos que las propias mujeres adoptamos con absoluta naturalidad, aunque nos perjudiquen.
 
La Unión Europea y otras instancias como la propia OIT, están llamando la atención sobre este fenómeno ya que las leyes tratan de proteger la salud y seguridad de hombres y mujeres en el ámbito laboral, pero hay un gran desconocimiento de cómo repercuten una serie de factores en las trabajadoras, sean operarias de una fábrica o directivas en su despacho. Parte de los problemas proviene de ese carácter de "sufridas" que tenemos en conjunto las mujeres, acostumbradas a convivir con un dolor de cabeza, aquellas molestias de espalda y trastornos circulatorios de mayor o menor cuantía sin dejar de trabajar y cuidar de la familia.
Se miden los niveles de ruido en una fábrica, pero se ignoran o minimizan los que existen en lugares como los jardines de infancia o las urgencias hospitalarias
 
Así, se miden los niveles de ruido en una fábrica, pero se ignoran –las mujeres los ignoran- o minimizan los que existen en lugares tan "seguros" como los jardines de infancia o las urgencias hospitalarias: en el primer caso hay prevención y no en los otros (con resultado de estrés, cefaleas, acufenos, ronqueras y mala circulación), o no suficientes. Se busca evitar los daños en la construcción o el manejo de grandes cargas, pero no se valora lo que supone mover a personas inválidas todo el día, sea en un trabajo hospitalario regular, sea en casa.
 
La frustración permanente en una empresa, cuando no hay expectativas de mejora, algo habitual en muchas carreras femeninas, sumada al sorprendente nivel de violencia psíquica y física que sufren muchas mujeres en oficinas, comercio, sanidad o educación, también las detecta alarmada la UE como fuente de enfermedades y accidentes que no siempre se relacionan con su origen. Y es curioso cómo pueden tener similares efectos musculo-esqueléticos la vida en el andamio y trabajar horas y horas frente al ordenador, aunque es posible que a las mujeres afectadas solo les llame la atención una afección del túnel carpiano, que comparten con sus colegas masculinos y no todo lo demás.
La UE y la OIT piden a inspectores y responsables que tengan en cuenta el factor de género para evitar consecuencias fatales para las mujeres
 
En resumen, la UE y la OIT piden a inspectores y responsables que afinen la valoración de las actividades y sus consecuencias, que tengan en cuenta el factor de género para evitar, por pura ignorancia o descuido, consecuencias fatales para las mujeres. Pero también tendremos que ser nosotras, casi siempre atrapadas en mil actividades, las que empecemos a reparar en nuestro estilo de vida y de trabajo. La anécdota más espectacular es que en los hombres se reconoce el accidente in itinere –cuando se va o se vuelve del trabajo- en mayor proporción que entre las mujeres, donde el hecho de que hayan hecho una parada para llevar a los niños al colegio distrae de la realidad de que estaban ya en jornada laboral.
 
 

 
SOBRE LA AUTORA
 
Eva Levy es experta en la captación de mujeres para los Consejos de Administración y Alta Dirección, hizo la primera base de consejeras siendo Presidenta de una Federación de Mujeres y con la Fundación de Estudios Financieros antes de la Ley de Igualdad. Lleva más de 20 años en la defensa activa del desarrollo profesional de la mujer especialmente en el ámbito directivo. Lleva años pidiendo una mayor participación de la mujer en los órganos de poder: Consejos de Administración y Comités Ejecutivos.
 
 
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Almudena  Fernández Moreno
Las mujeres somos educadas con un fuerte espíritu de entrega y servicio a nuestra comunidad en detrimento del propio bienestar individual. El deseo de satisfacer con éxito los distintos roles de la vida cotidiana conlleva la sobrecarga de trabajo en la mujer, lo que produce una actitud de resignación que tiene especial repercusión en el ámbito laboral. La identificación del problema es el primer paso para encontrar una solución y equilibrar las cosas. Gracias Eva por tu trabajo.
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