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Hacemos alta la dirección

Nerea Torres Egüén Camino hacia la cumbre
25 Feb 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Me planteé escribir este post con el título Las Mujeres y la Alta Dirección para abordar nuestra situación en los puestos de alta responsabilidad de las empresas y me encontré con que muchos organismos y asociaciones están pendientes en la actualidad de este asunto que, sin embargo, parece embarrancado en algunas ordenaciones legales y en la realidad de las compañías. Me di cuenta también que podría ser un título recurrente cada cierto tiempo para chequear la evolución de este tema mientras avanzamos en este terreno.

Mi punto de partida lo encuentro en un reciente informe publicado por el Centro de Gobierno Corporativo del Instituto de Empresa que refleja que sólo hay un 13,4% de directivas mujeres en España y que más del 30% de las empresas no tienen ninguna representación femenina en sus órganos de dirección. Y mi propuesta inmediata, al leer estas cifras, es que hay que convencer de la bondad y la rentabilidad de nuestra aportación en los consejos también con cifras. Nosotras debemos aportar diversidad y estar en los Consejos y Comités de dirección simplemente porque situarnos allí resulta muy rentable para la empresa.

No es voluntarismo ni entusiasmo por esta cuestión. Los datos avalan que gestionar con diversidad aporta rentabilidad a las empresas y mejora las cuentas de resultados. Leo en un informe de Credit Suisse realizado sobre 2400 empresas que el valor de la acción de las compañías con al menos una mujer en la dirección, es un 26% superior al de las que no tienen ninguna. Algunos especialistas en coaching se comprometen más y apuntan a un 40% más de rentabilidad en las empresas con mujeres directivas.

Creo que contar con el talento femenino supone contar con un fuerte rendimiento para la organización, sumar diversos enfoques de liderazgo que permiten alcanzar a mayores ámbitos dentro de la empresa, ampliar la base del talento y llegar a una mayor conexión con las necesidades y las tendencias de los clientes. Aportamos otro estilo de dirección que suma y ofrece capacidad para gestionar las relaciones interpersonales así como para tener en cuenta la opinión de los empleados porque somos buenas gestoras de equipos. Está probado también que los equipos heterogéneos producen mejores resultados que los homogéneos, infunden más energía y aportan distintas experiencias vitales útiles a la hora de resolver problemas. Las mujeres tenemos tendencia a dirigir de un modo más colaborativo frente a las estructuras rígidas y jerárquicas de los directivos tradicionales. Está comprobado que los equipos más diversos son más innovadores y obligan a abordar la solución de los problemas desde distintos puntos de vista.

Lo positivo es que la conveniencia de nuestra presencia en la alta dirección ha llegado a los primeros puestos de la preocupación de foros y estudios. En el último Davos se ha incluido un debate sobre "El dividendo de la diversidad", y en esa reunión Inga Beale, la primera mujer que dirige el Lloyd's of London, declaraba que la presencia de mujeres no es sólo una cuestión de justicia social, sino también de prosperidad económica asegurando que "los sectores con mayor diversidad a nivel de dirección y de consejos de administración tienen mejores resultados". Precisamente las mujeres representan apenas el 17% de los 2.500 líderes que se reúnen cada año en esa estación alpina suiza para hacer negocios, establecer contactos y negocios y debatir sobre las grandes cuestiones del mundo.

El objetivo conseguido está lejos del aprobado por la Comisión Europea el 14 de noviembre de 2012 cuando Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, tuiteó: «La Comisión ha aprobado mi propuesta de ley para que haya un 40% de mujeres en los consejos de administración en 2020».

En el ámbito europeo más próximo a nosotros, donde representamos el 60 por ciento de las titulaciones universitarias y el 45 por ciento del mercado laboral, y en la alta dirección solo suponemos un 13% y el 91,1% de los presidentes de empresas son hombres, un ejemplo a seguir es Noruega, donde las mujeres han pasado de representar el 22% en 2004, al 42%.

Al terminar este post leo que la Presidenta de la Comisión Nacional de Valores, Elvira Fernández ha declarado su interés por revertir la escasa presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas cotizadas la cual no es obligatoria pero sí se ha recomendado, desde distintos organismos, que sea de un 30% en el 2020 frente al escaso 10% actual. Estamos ahí.

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