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Esos extraños mensajeros

Nerea Torres Egüén Camino hacia la cumbre
24 Jun 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Exprimir la imaginación. Ése parece el lema de algunas empresas dedicadas a la logística y obligadas a subirse a la ola del comercio electrónico. ¿Qué os parecería que unas camionetas de una empresa de paquetería circulen por vuestra ciudad y cuando reciben un encargo de una compra de un cliente se pongan en marcha en dirección al lugar de entrega mientras una impresora 3D, dentro de esa camioneta, imprime el objeto comprado? Demasiado vértigo por ahora ¿verdad? Puede ser, pero la idea se ha plasmado ya en una solicitud de patente por parte de una gran empresa de comercio electrónico cuyos responsables gestionan la compañía con la obsesión de acortar los tiempos de entrega para ser más competitivos.

Esa rapidez es uno de los desafíos de la logística en la actualidad, un sector en ebullición por el aumento de más de un 24% de facturación del comercio electrónico en el último año. España se sitúa entre los veinte primeros países del mundo en este sector y es indudable que el crecimiento va a ser permanente lo que ha puesto en alerta a las grandes empresas del transporte que se enfrentan al reto de competir en agilidad, rapidez, rapidez también en sus procesos, y agilidad. En cierto modo, el transporte es clave para la experiencia de compra que se quiere proporcionar al cliente en comercio electrónico. Es el reto del comercio sin distancias que ha traído la revolución digital.

En todos estos retos, la logística se apoya en la tecnología para buscar nuevas fórmulas para atender al crecimiento de la demanda de estas operaciones. De esa tecnología surge la puesta en marcha de plataformas que deben conectar a decenas de países, las soluciones para las devoluciones que conectan al cliente con la tienda aunque se encuentren en continentes distintos y que suponen una enorme complicación para la empresa pero que nunca percibe el cliente, o la garantía de la trazabilidad al cien por cien. La tecnología más puntera está permitiendo también la digitalización de procesos necesarios desde el aprovisionamiento a la producción y entrega y está ayudando a redefinir las estrategias de distribución por el comercio electrónico.

Por ello, empezamos a conocer, con cierta regularidad, fórmulas auténticamente novedosas como esas posibles camionetas que circularían por nuestras calles imprimiendo productos susceptibles de ser obtenidos de una impresora 3D como piezas de recambio por poner un ejemplo; o como una muy reciente iniciativa que baraja la posibilidad de convertir a los particulares en mensajeros a través de una aplicación móvil. La empresa de paquetería les pagaría a ellos en lugar de hacerlo a las empresas de transporte habituales para ganar rapidez y disminuir costes en gastos de envío muy incrementados por el aumento del volumen del sector. Un modelo éste último que parece en principio arriesgado, por la dificultad de la selección de las personas elegidas, por la competencia directa que supondría para las empresas, por la definición de exigencia de responsabilidades...

Al mismo tiempo, se han autorizado licencias experimentales para que drones distribuyan paquetes aunque hay algunas limitaciones como que no se encuentren a más de 120 metros de altura, que solo operen de día y que permanezcan visibles. En España, Correos estudia la posibilidad de utilizarlos. Y más fórmulas, algunas empresas estudian potenciar la entrega con mensajeros en bicicleta dentro de las ciudades.

De modo que vemos cómo surgen cada día nuevas ideas, innovaciones para afrontar los retos de la logística que son la rapidez, la seguridad, la fiabilidad, la flexibilidad y también la sostenibilidad. Los consumidores cada vez son más exigentes y están más informados y eso condiciona la gestión de las empresas dedicadas a la logística.

La imagen de un mensajero en bicicleta con un dron sobre su cabeza puede ser habitual dentro de poco en nuestras calles.

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