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ACERCA DE LOS NUEVOS CIBERCONSEJEROS

Nerea Torres Egüén Camino hacia la cumbre
27 Jan 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Algunas reuniones y ponencias sobre Consejeros de diversas empresas que he escuchado recientemente me han reafirmado en que nuestra realidad digital es sobre todo eso, una realidad.

Y eso me hace pensar que si nuestra vida y la de nuestras compañías no pueden sustraerse a esa realidad, con todas sus ventajas y sus peligros, habrá que reinventarse como ciberdirectivos y ciberconsejeros e ir por delante en ese proceso de digitalización que ya nos ha alcanzado, para controlar y dirigir nuestras empresas en lugar de dejarnos arrastrar por una realidad muy potente, muy arriesgada, y muchas veces invisible.

Trabajamos ya en un entorno difícil de aprehender, sin fronteras definidas, con plazos de tiempo que se cumplen a una velocidad de vértigo. Es un entorno con enormes vacíos de legislación y de toda esta situación surge una responsabilidad enorme de cara al futuro para nosotros y nuestros clientes.

Ya he escrito en alguna ocasión que éste es el tiempo de los Directivos digitales, diría también que el momento de los Ciberconsejeros, en el que éstos deben aprender nuevos contenidos, nuevas formas de gestión, nuevas herramientas y procurar que los directivos y sus colaboradores estén en primera línea en ese sentido para aprovechar una nueva realidad que, por otra parte, es enormemente rentable.

Ante nosotros se abre un campo casi infinito de conocimientos nuevos, de sorpresas inimaginables por la tecnología, de cambios drásticos en las relaciones humanas en las compañías. La tecnología es hoy el núcleo esencial de los negocios y los líderes digitales serán inseparables de ella; hoy no se puede disociar tecnología de negocio. Para la generación de los ciberdirectivos y ciberconsejeros, implementar las nuevas tecnologías, en cualquier sector de actividad al que nos refiramos, va a determinar nuestro éxito como CEOS.

Toda esta revolución digital hace evolucionar a las grandes empresas y debemos plantearnos si los consejos están cambiando en esa línea al mismo ritmo y si los consejeros caminan acompasados con los nativos digitales que pueden tomar la delantera. Es tiempo de atraer nuevos perfiles y es tiempo de creatividad para digitalizar también el Top Management.

Los consejeros del mundo digital tendrán que saber anticiparse, ser muy ágiles al ser el entorno muy rápido; saber combinar la experiencia con la rapidez para adelantarse a los cambios. Las compañías tienen que asumir que sus consejeros solo pueden ser ya digitales para ir acompasados con la dirección, tienen que visionar oportunidades de negocio radicalmente nuevas, identificar retos que hace unos años ni se vislumbraban e incrementar la diversidad.

Este ciberconsejero del siglo XXI se transforma; procede de nuevos colectivos y generaciones; es holístico, casi diría que debe ser un renacentista en la red; es también social y global; tiene al cliente como centro del negocio más que nunca y si tiene algo de visionario para guiar a la empresa por negocios nuevos será imprescindible.

También los CEOs debemos dirigir, gestionar e impulsar la digitalización de nuestras compañías, aprender a optimizar nuestros negocios partiendo de ciberestrategias, utilizando cloudcomputing, maximizando el marketing digital, proyectándonos en las redes sociales, marcando nuevos e imprescindibles valores e integrando la tecnología en nuestra gestión aunque no seamos tecnólogos porque ésta nos ofrece nuevas oportunidades cada día para producir, y también para interrelacionarnos con los clientes y éstos entre ellos. Nuestro ecosistema ha cambiado y hay que desaprender muchas cosas.

Las empresas de éxito son las que utilizan cada vez más la tecnología para incrementar las ventas, maximizar la eficiencia y también para reducir los gastos, pero algunas tecnologías emergentes como el cloud computing y las redes sociales elevan mucho el riesgo de robos, fraudes y sabotajes cibernéticos.

Enfrentados a nosotros en este enorme reto, encontramos, por tanto, a los eficaces ciberpiratas –no hay día que alguien nos alerte de que están en nuestra realidad y nos observan- ; los empleados resistentes al cambio, una actitud totalmente inútil; la ausencia de legislación y de marcos estables; la vulnerabilidad de la marca; el riesgo, en general.

Gestionar en el ciberespacio ya no es una batalla de Starwars.

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