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¿Y si fueran ellas?

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
26 Aug 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1408-ci-y-si-fueran-ellasCuando leo el periódico, generalmente, como también hace mi amiga Paloma y otras muchas mujeres -y seguramente hombres-, al llegar a las páginas de deporte, ora calculo el bloque y las salto en ídem, ora las paso una a una, en busca no sé de qué, pero sin apenas mirar, no más algún titular. La explicación es que no soy target, porque en nuestros diarios lo habitual es que deporte equivalga a fútbol y yo soy futbolera lo justo, para ver un derby o algún buen partido de un Mundial. Así que cuando Mireia Belmonte, la simpática y quinética catalana, se alzó con el oro en 1.500 libres en los Campeonatos Europeos en Berlín hubo apuestas en las redes sociales sobre si aparecería o no en la portada de los diarios españoles al día siguiente. Perdidas las esperanzas, las recuperé al comprobar que sí, que efectivamente allí estaba flamante, eso sí con poco espacio, y que volvía a tener presencia el lunes con su medallero a cuestas.

Alguien me decía comentando su hazaña, "bueno es que entrena 8 horas al día". Y yo contestaba lo que siempre contesto en esos casos y es que "nada es gratis, todo cuesta". Acabáramos. Es un trabajo. Y quien más quien menos a su trabajo le dedica un mínimo de ocho horas diarias, cuando no doce. ¿O no? Claro que cuando el resultado es tan brillante, ocho hasta me parecen pocas. Porque hay que recordar que Mireia ha conseguido más medallas que ninguno de los nadadores del campeonato, sin distinción de nacionalidades. O sea que se ha convertido en la nadadora más galardonada de Berlín 2014, con seis medallas, una deportista única en el deporte español:

Dos oros, en 1.500 y 200 mariposa.
Dos plata, en 800 libre y 400 estilo.
Dos bronce, en 5 kilómetros en aguas abiertas y en 400 libre.

Una máquina. Un motor con piernas y brazos, que se lanzó de una pileta a la otra en competiciones simultáneas con 15 minutos de descanso. Los mismos que separaron uno de los oros y el bronce. Los mismos que separaron su triunfo en mariposa y los 400 estilo.Y sin pilas. Con su corazón y sus pulmones. Con su adrenalina y su ácido láctico.

Viendo su proeza tenía la sensación de estar asistiendo a un acontecimiento de esos que de verdad marcan un momento y de esos que construyen la tan manida marca España. Pero siguiendo los campeonatos, habría incluso la tentación de ponerle un apelativo a esa marca España para llamarla femenina. Porque, ¿alguien ha oído hablar de hombres campeones en esos europeos? Se han batido récords, para ser justos, pero el medallero lo han hinchado las chicas españolas, también el resto del equipo..., que no se acaba el mundo en Belmonte, ni mucho menos. Ella ha logrado seis, pero España ha conseguido trece en total, gracias a Judit Ignacio, plata en 200 mariposa; Jessica Vall, bronce en 200 braza, Duane da Rocha, oro en 200 espalda; Melani Costa y Fátima Garrido. A ellas hay que sumar las cuatro medallas de natación sincronizada, dos de plata y dos de bronce, hasta sumar las trece totales.

Sin tirar cohetes, algo está cambiando en el panorama deportivo español. Al menos, las chicas nos movemos como peces en el agua porque también el equipo de waterpolo se alzó recientemente con la copa del mundo. No voy a ponerme en plan paritario, aunque en justicia podría. Pero sí he de decir que los espacios informativos siguen siendo rara y proporcionalmente más escasos para destacar tanta proeza en comparación con lo que ocurre en, pongamos, el fútbol. Es cierto que si siempre se dice que en países como África la mujer está doblemente discriminada, por ser mujer y por ser africana, en deportes como la natación comparados con el fútbol, la mujer también está doblemente discriminada, por mujer y por nadadora, una actividad que ni de lejos mueve el dinero y las masas, o sea poder, que mueven los once tras un balón. Y sin embargo más valdría que disparásemos a todo lo que se mueve y tiene triunfo para vocear por el mundo los acontecimientos, las noticias, que hacen de nuestro país un país de éxito..., al menos en lo deportivo..., y más en un año en el que nos duele Nadal. (Que por cierto, abro paréntesis para destacar que Belmonte suena a Rafa, porque Mireia es igual de simpática, humilde y curranta que el tenista, cierro paréntesis).

Podemos y debemos estar orgullosos de nuestras marcas, en este caso deportivas. Y deberíamos acostumbrarnos a presumir de ello, a darle importancia, a venderlo mejor. En los medios de comunicación, desde luego; entre todos, por supuesto.

Por cierto, ni soy nadadora, ni una apasionada de la natación. Quienes me conocen saben lo que me cuesta meterme en la piscina.

Por si acaso.


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Charo Izquierdo, (@charoizquierdo)

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Guillermo Bendala

Guillermo Bendala

Advertising Account Manager, Revista WalkingMadrid

La verdad Charo es que comparto todo lo que dices. Mujeres y deportistas como Mireia son ejemplos para todos: niños, hombres, mujeres... cualquier género y edad. Es una pena que no se le dé a la natación como a otros deportes minoritarios la importancia que tienen, lo que lastimosamente predomina es el dinero y los millonarios contratos televisivos. ¿Hasta cuándo la ceguera de los dirigentes españoles, que no le dan ningún valor???
Un saludo,
AURORA
Alucinante , lo que esta gran mujer ha hecho. Fruto de su trabajo y dedicacion. He quedado flipada viendo , como superaba todas las pruebas y siempre sonriendo. Estoy segura, que si la hubieran dejado un poco de descanso, hubiera ganado todos los "OROS".
Una mujer muy determinada y con mucho coraje y disciplina, que ha hecho de su PASION, su forma de vivir. ME ENCANTA.
Un abrazo.
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