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Miedo y valor ante el cambio

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
5 May 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1405-ci-persigue-tus-sueñosMi hija mayor no paraba de llorar. Era un bebé adorable y no paraba de llorar. Le daban miedo los coches y el ruido que producían al salir de nuestra plácida casa en la periferia madrileña. Le aterrorizaban los ascensores. Dejé de amamantarla y el biberón le hizo llorar muchos días. Lloró cuando empezó a tener que masticar. Recuerdo que una pediatra me tranquilizó entonces, y no he olvidado aquella frase que me ha servido para muchas cosas a lo largo de mi vida: "¿Conoce a alguien que no sea capaz de comer un bocadillo?", me dijo. En efecto, lo que hoy parece imposible, el tiempo lo vuelve posible, sobre todo cuando tantos antes o alguna vez lo hicieron posible.

Afortunadamente, mi hija es una de las personas valientes que conozco. No teme ni al cambio ni a lo nuevo. Pero, no nos engañemos, cambiar a veces produce si no un pequeño mal rollito, sí al menos un estimulante vértigo, por otro lado necesario para atreverse a dar nuevos pasos. Por eso me ha encantado un libro que tenía aparcado desde hacía un tiempo y que he leído este largo fin de semana, Emprendedor, Persigue tus sueños, de Gabriel Masfurroll, a quien conocí hace años y a quien siempre he admirado, desde su lucha y entrega por su hijo Alex, que nació con síndrome de Down y murió a los 5 años, motivo por el cual creó la Fundación Álex, para apoyar a los seres diferentes.
Gabriel es un emprendedor. Y yo sigo las enseñanzas de una coach de los sueños, que lleva más de dos años ayudándome, así que el título de su libro no podía resultarme más sugerente.

Gabriel habla de la valentía, del emprendimiento necesario día a día, y del que no nos damos cuenta que realizamos, aunque cada día en cada acto emprendemos. De cómo aprehender las ideas, porque siempre están ahí, y nada como poner el cerebro en modo te pillé antes de que se esfumen. De trabajar duro, esa receta infalible, secreto único y valioso para lograr -o al menos intentar- el éxito ante cualquier proyecto; claro, que tiene que existir un proyecto, y hay que tener muy claro que el éxito no está asegurado y que emprender no siempre es glamouroso y la responsabilidad, a pesar de lo que pueda parecer a priori, es mucho mayor que la que se tiene como trabajador dependiente, porque la última responsabilidad es la tuya... y si tienes dependientes a tu cargo, ni te cuento. Y habla de la necesidad de curiosidad, la capacidad de aprendizaje así como visión suficiente para confiar en que, en efecto, los sueños pueden convertirse en realidad.

Hay que estar preparado para el triunfo pero también para el fracaso

Pero seguramente lo que más me ha impresionado es su reflexión sobre la necesidad del ego y su contrario, la humildad. Porque, en efecto, sin autoestima, si ego, sin la creencia en uno mismo y en que se puede, sin las gafas del color esperanza es imposible enfrentarse al reto del emprendimiento o del cambio -valga la redundancia-. Claro que Masfurroll habla del ego bien gestionado. Tan bien gestionado como la humildad. Esa que te permite mirar de frente y no con la nariz hacia arriba, entre otras cosas porque, como dice el autor, hay que estar preparado para el triunfo pero también para el fracaso, incluso para el fracaso que a veces sigue al éxito, y porque incluso cuando se alcanza el éxito uno no es que sea superman, o no debe creérselo, porque al éxito -y también al fracaso- no solo contribuye la inteligencia, sino multitud de ingredientes, entre los que se cuenta la suerte, por supuesto, aunque yo siempre digo que solo los insensatos creen en la suerte, para añadir inmediatamente que, en general, me considero una persona con suerte. Él que es un hombre volcado en su familia, habla de la necesidad de contar con la plataforma familiar. Y por supuesto de la de comunicar lo que haces, lo completado, lo que harás. Y además de hacer un amplio recorrido por los distintos tipos de emprendedores y las características de los mismos, lo deja bien claro: en la base están los sueños. A partir de ellos, toca pelear por que se cumplan. Gabriel lo ha demostrado. Mi agradecimiento a él y a la editorial Edebé por enseñármelo.


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@charoizquierdo

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Rosa Mª López Romero

Rosa Mª López Romero

Directora, New Barter, S.L.

Empezar de buena mañana leyendo a Charo Izquierdo es un ejercicio muy conveniente para todos. Se disfruta con sus escritos y su forma de tratar cualquier tema. Gracias por compartir.
Maria Gomez del Pozuelo
Pero Charo que bien escribes, gracias por compartirlo con todos!!
Llámame
María
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