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Lo mejor de la Pascua

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
22 Apr 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1404-ci-lo-mejor-de-la-pascuaDichosos quienes hayan sido tan afortunados que se han tomado una semanita entera de vacaciones, que, oye, sumada al finde, pues son nueve diítas o diez si le sumas el lunes de Pascua, y a estas alturas del año le hacen un apaño al cuerpo y al espíritu, que se agradece. Ahora, que yo me cojo cuatro, y es literal, son los que he cogido, y me siento un ser privilegiado sobre la capa de la tierra. Con facilidad para el on y el off, para poner la cabeza y el corazón en alertas, o no tanto, de trabajo, cuatro días dan para mucho.

Vuelvo como casi todo el mundo, con la necesidad detox, que ya se sabe que en vacaciones mucha comida y alguna bebida mueven en ascenso nuestras básculas y no está la época como para andarse con tonterías para el peso que se prepara para la operación bikini. Pero siempre vuelvo con la sensación no solo del descanso (que físicamente no acostumbro) sino de la paz propia de esos días en los que un poco te dejas mecer por el tiempo y donde ni siquiera tienes la tentación de asomarte ni un minuto de tu ídem a esos programas de televisión en que los famosos pocos clavos han dado en su vida, más que el de meterle el clavito a algún pariente famoso del que se convierten en famaparásitos, que me da vergüenza ajena.

Vuelvo, como decía el pasado sábado mi amiga Carla Royo-Villanova en su cuenta de Instagram, renovada para seguir luchando (ella también es de la cofradía de los cuatro días).

Vivir con horarios menos marcados, con la tranquilidad de la noche y el día que se juntan continuamente, sintiéndote ligeramente irresponsable -ligeramente, digo, que no me va a transformar tanto la vacación, ni corta ni larga que sea- es de esas sensaciones que más se disfrutan, sobre todo cuando se es adulto, y más cuanto más adultos nos hacemos..., ay, dios, será que me estoy haciendo vaga... Pero no, no es eso lo mejor de las vacaciones. Lo mejor es desayunar sin prisa. Con los tuyos. Lo más es preparar una comida. Sin prisa. Con amor. Para los tuyos. Para disfrutar con los tuyos. Y los paseos. Con los tuyos. Y protegerse de la lluvia, mientras corres, y te ríes y se te llenan los ojos y la boca de lluvia. Junto a los tuyos. Y asombrarte con matriculas que serían la pasión de un japonés, porque son todo ochos. Te dicen los tuyos. O ver una película de ese montón que tienes ahí apilado. Elegida por uno de los tuyos. Y abrazarte sin agobios y sin que te espere una reunión. A los tuyos.

Tener la sensación de que cualquier cosa podría pasarte y nada sería grave. Porque estás con los tuyos. Hay ahora un anuncio emotivo, de una marca de pizzas que acaba diciendo que el fin de semana es tuyo. Y sí, lo es. Pero las vacaciones son tuyas y de los tuyos. Y es la felicidad.


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@charoizquierdo

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