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Feliz Año nuevo

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
31 Dec 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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post charo izq2Hace aproximadamente un año dejé de escribir este camino de Ítaca; tenía entre las manos el lanzamiento de GRAZIA. Hoy, con un más que bebé en el quiosco puedo permitirme el lujo -o más bien WOMENALIA me ha permitido el lujo- de retomar mi blog. Y elijo, creo, el mejor momento, el comienzo del año, ese momento de conjuros, propuestas, supersticiones de ropa interior roja y buenos propósitos en todas las latitudes.

No me sustraigo a esas costumbre, incluido ese color íntimo, pero tengo que decir que no soporto el carácter obligatoriamente festivo de la última noche del año. El artificioso, el de postureo (que yo diría que se ha convertido en el palabro de 2013, gracias a Twitter), el de la juerga por decreto. Me encanta la ley familiar de la toma de uvas grupal, incluso aunque se desarrolle frente al televisor. Me gusta el gesto del brindis, el saber que junto a mis doce deseos podríamos sumar doce más y otros y otros... hasta el infinito y más allá de los seres queridos que vibran en esa misma longitud de onda de la felicidad, y que toda esa energía positiva y de bondad sería capaz de mover poderosamente el mundo hasta conseguir algo bueno. Me encantan los fuegos artificiales en la bahía de Santander y otros que contemplé un año en Sintra, al tiempo que sonaban las sirenas de los barcos varados. Pero no soporto el bullicio callejero. Menos aún las epidemias etílicas..., qué manía tremenda esa de pretender que el comienzo del año pase por el tamiz borroso del alcohol, tanto miedo les da a algunos empezar de nuevo...

A mí, en cambio, he de reconocer que empezar de nuevo me seduce. Porque es dar la oportunidad de hacer mejor las cosas (o peor, dirá el siniestro o el pesimista, para mí es lo mismo, pero lo siento yo pertenezco al movimiento de quienes creen en la reilusión), de pelear con más fuerza por cambiar el mundo, que ya tengo edad de saber que no es algo que pueda hacer uno solo; cada uno puede cambiar un poco, aunque sea, su pequeño mundo y así sucesivamente. Empezar de nuevo es creer, más allá de religiones, en uno mismo y en los otros de otra manera, con aires nuevos. Es dar una vez más la oportunidad al cuerpo y al espíritu de ponerse en forma para enfocar doce meses con otra perspectiva, incluso con la misma, pero con más fuerza.

Por eso adoro las vacaciones de Navidad. Porque huelen a chimenea. Porque suelen responder a la palabra recogimiento, y a la familia, y al deseo de ser mejor, y al descanso a rabiar, y a la comida (y un poco a la bebida) sin dieta que valga (aunque llegue luego la cuesta de enero a la báscula) y al recargar pilas después de un trimestre, el último del año, corto e intenso donde los haya, dispuestas a comerse el mundo cual duracell. Porque después de esos días de asueto todo parece que será más fácil. Luego llegará la realidad. Pero yo creo en los sueños. Creo que la ilusión también se cumple y no porque lo diga la lotería, o sus anuncios, que por cierto un año más sigue sin tocarme, sino porque cuando algo se quiere, se sueña, se busca y se pelea... acaba tomando la forma de la realidad.


 @charoizquierdo

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