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Carpe Diem

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
28 Jul. 2014 4 comentarios

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1407-ci-carpediemLo recuerdo vivamente y con mucho cariño. Yo estaba pasando un mal momento personal. De esos que te marcan para siempre. De hecho me ha marcado para siempre. Mis hijas no eran muy mayores: una tenía 15 años y la otra 7. Pero sabían que no era la mejor época de mamá; tampoco la de ellas. Un día llegué a casa y me encontré una nota que ellas las muy sabias me habían dejado como quien no quiere la cosa: "Carpe Diem". No pregunté siquiera dónde habían aprendido o quién les había enseñado aquello tan certero. Solo sé que se me saltaron las lágrimas y las abracé. Mucho. Porque justo aquello era lo que necesitaba. Justo la sensación de aprovechar el momento, como si fuera el último.

Justo el deseo de pasarlo bien disfrutando de las grandes cosas que te otorga la existencia. En mi caso y fundamentalmente, ellas.
Justo la promesa de que la vida es irrepetible. Como lo es cada día, cada hora, que aquí no hay rewind que valga ni el arrepentimiento te devuelve al segundo pasado.

Así que cuando mi amiga Carla Royo-Villanova me invitó al último de Los Almuerzos con Carla (@AlmuerzosCarla) de la temporada y me dijo que el tema era Carpe Díem no podía más que decir ¡Sí! (La respuesta habría sido positiva en cualquier caso)... Lo que no sabía es que ella reunía a un grupo al que denominaba de disfrutones y que en efecto lo iba a pasar tan bien e iba a darle vueltas al tema disfrutado en grande y comiendo de cine, que forma parte de mis placeres, en el restaurante Las Pocholas, en el que ha celebrado su ciclo de comidas y que regenta una disfrutona tan grande como Yolanda Iglesias, con su gorro de chef en "rosa Carla" y que nos repitió varias veces que aunque la viésemos trabajando, ella en realidad estaba de vacaciones. Así de divertida.

Fue un placer reencontrarme con Aquiles González, que regenta una agencia de comunicación especializada en viajes, que no puede haber nada de mayor disfrute para mí. O con el mago Jorge Blass, que cuando todos estábamos más que serios contando lo que nos hacía felices, como sugerencia de la periodista Ana García Siñeriz, él se dejó de "monerías" y soltó que el sexo, que en el fondo era eso que todos pensábamos y solo él dejó que saliera de su chistera. Con la "hada-coach" Rosetta Forner. O con Madame Bovarín, o sea Guillermina Royo-Villanova que sabe lo que es sufrir y por tanto lo que es disfrutar y que nos dejó bien claro que en sus experiencias más tristes, que vaya si las ha tenido, siempre pensaba en lo bueno de lo malo. Qué lista. Y fue un placer conocer a otras mujeres bien interesantes y disfrutonas con la comida, con la conversación, con el vino, como la enfermera generosa María José Pinto, la reinventada gastrónoma Teresa Sánchez Sicilia o la arquitecta sostenible Esperanza Kahle.

Con todos ellos compartí que a los niños se les debería enseñar, como parte de la educación, a disfrutar, pero también a entender que no todo en la vida es reír y que el sufrimiento hay que saber endosarlo. Que es fundamental decir todo lo bueno que sentimos por los demás, algo que no siempre hacemos, a veces por una falsa o mal entendida timidez. Que salir adelante es también levantarse cada día y decirse qué suerte tengo. Que no se puede estar ni enganchado al pasado ni pensando continuamente en el futuro, porque es la mejor manera de vivir frustrado. Que hay que enseñar y practicar la tolerancia a la frustración, porque la intolerancia nos hace infelices. Que la felicidad en genérico no existe, sino las pequeñas cosas que nos hacen felices. Que mejor no limitar las cosas que nos gustan y que ser libre es un gran pasaporte hacia el disfrute. Isinué que entre las cosas que más infelices nos hacen es compararnos con el resto, algo que merecería estar prohibido.

Y ahora que escribo todo esto recuerdo una conversación por whatsApp con una de las personas de mi recién disuelto equipo de GRAZIA (vivir con ellos ha sido de las cosas más bellas que me ha ocurrido en los últimos años). Me decía ella que aquella mañana en la que me escribía había un tono gris pero que había decidido ver el sol. Y hacerlo brillar. Y había conseguido que brillara aunque con intensidad cambiante. Le contesté yo que el sol siempre está ahí, incluso en los días nublados. Hay que ver en lugar de mirar para encontrarlo, para alcanzarlo, para hacerlo nuestro.

Desde entonces siempre que nos hablamos o escribimos nos referimos al sol. Porque siempre está ahí.


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Charo Izquierdo, (@charoizquierdo)

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Mercedes Aguilera Vilalta

Mercedes Aguilera Vilalta

Propietario, Abogada 2.0

Gracias por el post, me ha encantado...
La gratitud, el optimismo y el amor como motor de la Vida.
Un abrazo desde Barcelona
Mercedes Aguilera
Beatriz Garcia-Quismondo

Beatriz Garcia-Quismondo

Directora Comercial, Womenalia

Charo, te escuché hablar de educación en el foro de la Razón que tuvo lugar en junio, justo al día siguiente de nuestro querido Inspiration Day. Puse un tuit sobre tu comentario porque pensé que por fin alguien ponía el foco en lo importante. Educar en todos los sentidos, pero empezando por educar en valores es esencial para la convivencia. Gracias por seguir defendiendo eso que tú llamas tu obsesión!! Y felicidades por tu post en este blog. Un abrazo.
Charo Izquierdo

Charo Izquierdo

CEO, Charo Izquierdo Acciones de Comunicación

Muchas gracias, Cristina. A veces pienso que estoy muy obsesionada con la educación. Pero está en la base de todo
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