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Buenas y malas

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
20 May. 2015 1 comentario

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<p>Si llamas a Laura Baena, presidenta y fundadora del Club de las Malas Madres, lo más corriente es que te conteste con uno de sus hijos en los brazos, fundamentalmente porque hace poco tuvo el segundo, lo que no le impide seguir una actividad casi efervescente y casi desde el minuto uno en el que nació, entre otras cosas porque su parto y el nacimiento del libro sobre el club fueron casi simultáneos. Es lo que tiene ser madre y querer mantener la vida activa..., lo que ocurre a la mayoría de las mujeres que conozco.</p><p>Y también como a la mayoría, a ella le ocurrió algo extraño cuando fue madre por primera vez y es que descubrió que nadie le había hablado realmente de cómo era eso de tener un bebé a tu cargo. Yo sentí la misma sensación que ella: ni siquiera nuestras madres habían sido completamente honestas al explicarnos en qué nos convertíamos pariendo, y utilizo el término con determinación, porque en dar a luz hay un componente animal, para bien y para mal del que nadie dice ni "mu". Pero siendo el parto importante en este aspecto, lo fuerte viene después. Lo fuerte llega con las tomas, las del pecho o las del biberón, con los pises, las cacas, que no caquitas, qué manía de utilizar el diminutivo como si les quitara fuerza, contundencia y ¡olor! Lo fuerte llega con los cólicos, con esas noches en las que te gustaría volverte sorda, pero no un poco, no, muy sorda, para no escuchar los llantos. Afortunadamente no todos los bebés tienen ese diablillo que en ocasiones nos parece que llevan dentro, he dicho diablillo, por cierto, no, no, ese diablo, repito. Afortunadamente pasa el golpe, el susto, la sensación de no llegar. Y afortunadamente llegan mujeres como Laura para decirse a ella misma y para decir al mundo que la perfección es algo absurdo, que desear que tú misma te denomines y otros te adornen con el apelativo buena madre no merece la pena si ello conlleva anularse como persona y como mujer. Por eso creó ella el Club de las malas madres, que comenzó como sección de un blog, La niña sin nombre, que ella inició cuando se quedó embarazada del primero y en su empresa, una agencia de publicidad, le dijeron que aquella compañía no era para mamis y bebés.</p><p>Así nos lo contó en su conferencia "Las buenas madres van al cielo, las malas se van de fiesta", que ha cerrado el primer ciclo "La mujer, el camino hacia el éxito", que he dirigido con el apoyo de la Dirección General de la Mujer, de la Comunidad de Madrid, y la complicidad de su directora general, Laura Ruiz de Galarreta, para quien nunca tendría suficientes palabras de agradecimiento. Eso sí, no conseguimos sacar a Laura (Baena) el nombre de la creadora de tan ilustre frase ni de la empresa en la que trabajaba. Para ella lo importante es lo que han conseguido, 18.000 mujeres socias en el plazo de un año, y lo que desean conseguir, que es crear un lobby capaz de cambiar el mundo. Claramente explicó que es una idea que nace de lo personal para convertirse en un modo de vida y que son un blog que tiene éxito entre otras cosas porque no actúan con impostación, no van de lo que no son, no tienen una finalidad económica y realmente han dado con el quid de la cuestión y es contar a las mujeres, a las madres, aquello que necesitan que les cuenten. A través del blog han realizado una encuesta (Concilia 13F) entrevistando a 4.500 personas y aunque los resultados estarán en junio, de momento se puede decir que las madres solo tienen 54 minutos libres al día, esos en los que no están trabajando ni con los jijos y que el 50% de las mujeres tienen problemas al regresar de la baja maternal, que por cierto, a petición del público asistente, convenimos en dejar de llamar baja para denominar permiso, por las connotaciones negativas que puede tener el término.</p><p>Laura y las malas madres son las new mommies, son las mujeres que saben que no son perfectas, que no desean ser superwomen pero que tampoco quieren rechazar nada, ni el trabajo, ni la familia, ni que les impongan nada, ni trabajar si no quieren trabajar ni hacer croquetas si no desean, pueden o saben hacerlas. Pero tienen claro que la queja no es el camino, que palabras como renuncia son un lastre y prefieren utilizar la palabra elegir, que hay que tender hacia la flexibilidad en los horarios laborales, a compartir el permiso de paternidad con el padre como una necesidad, de manera que la maternidad no constituya un problema en las empresas, fundamentalmente en las pymes... Y tiene muy claro que todo eso no puede hacerse de espaldas a los padres, a los hombres. De hecho, ella asegura que detrás de toda mala madre hay un buen padre... Es así... y lo sabes. Y si quieres escuchar la conferencia, solo tienes que pinchar en este vídeo.

laura baena

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Eva Zorzano Zorzano
Soy seguidora de Laura, casi desde que fui madre, porque no hay eufemismos, ni buenismos ni ganas de ser súper mujeres, sino realidad y mucho humor en él, y supongo que ese es su éxito.
El lenguaje muchas veces nos traiciona, y está muy bien ir eliminando frases que nos lastran, como "renuncia" y "baja".
Gracias por el artículo, y por contar con mujeres jóvenes y con ganas para este ciclo.
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