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Acabar con la violencia machista

Charo Izquierdo Camino de Ítaca
3 Abr. 2015 0 comentarios

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Acababa de comenzar el jueves Santo y no pude dormir hasta bien entrado, después de descubrir en Twitter un mensaje de la Guardia Civil en el que a una antigua publicidad contra la violencia de género, que decía "Cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre", le habían hecho una fake gemela en la que escribían "Cuando maltratas a un hombre dejas de ser una mujer". Me alteró a mí y a miles de personas que infestaron las redes de mensajes denunciando un slogan tan burdo de un cuerpo que tanto y tan buen trabajo hace en España y que tanto ha sufrido en su historia por el mero hecho de ser Guardia Civil.

Al día siguiente, como no podía ser de otra manera, pidieron disculpas por un fake que se les había colado. Pero lo cierto es que se cuelan estos mensajes, como se cuelan en general en las redes y a veces en la prensa esos otros en los que se advierte de las malas mujeres que maltratan a sus hombres y que además interponen denuncias falsas..., se cuelan y no emitidos por la Benemérita, por cierto, se cuelan, digo, porque vivimos en una sociedad en la que se cuelan a diario los ancestros androgénicos que imponen la supremacía de un sexo sobre otro, sin enterarse de que vivimos ya en un siglo en el que esa desigualdad debería estar más que superada, en pos de la diferencia, tan reconocida, tan necesaria, tan complementaria... La pena es que a ese mensaje tan desacertado le siguieran en las redes aquellos que insisten en que es igual una violencia que otra, sin enterarse -yo creo que negándose a enterarse- de que en el caso de que una mujer, por ejemplo, mate a su marido, novio, hombre... es juzgada por asesinato, sin enterarse de que una denuncia falsa es penada..., como va a la cárcel un hombre que asesina a otro hombre, por ejemplo en una reyerta, o como es penada una denuncia falsa de un robo o de un accidente con un coche.

Quienes siguen insistiendo en ese terreno, negándose a hablar de un problema cierto no quieren ver la realidad. Una realidad que nos recuerda que unos días antes de ese desacertado tweet habían asesinado a cinco mujeres en solo veinticuatro horas. Un realidad que se quedará corta al poco tiempo de publicar este post, a tenor del ritmo que siguen las estadísticas, porque matan a mujeres muy a menudo; por ejemplo, ese propio jueves Santo, a una joven de 29 años en Vitoria..., al tiempo que otra mujer pasaba la angustia de la extrema gravedad en un hospital, víctima del intento de asesinato de su pareja..., en total 9 mujeres asesinadas en las trece semanas contabilizadas desde el comienzo del año.

Me llamó la atención descubrir otro tweet proveniente de nuestras antípodas en el que se contaban 28 mujeres asesinadas en ese mismo tiempo. En Australia, también. Digamos que la violencia contra las mujeres, la violencia de género -denominación que no entiendo por qué produce tanta rabia a algunos, cuando es una denominación de la ONU- es una pandemia, como lo es el machismo. ¿Podríamos hablar de una lucha internacional unificada? Sí. Y no me refiero a las leyes, no me refiero a las condenas. Pero sí a la información y a la educación.

La verdad es que si en el mismo día hubieran asesinado a cinco médicos, por el hecho de ser médicos; a cinco periodistas, por el hecho de ser periodistas; a cinco policías, por el hecho de ser policías... las portadas de todos los diarios les habrían prestado su atención. Aquí no fue así. Solo un periódico, El mundo, hizo algo en su edición de papel (es cierto que en internet se cubrió muy bien) a través de un especial dedicado a la violencia machista, reseñando la confusa imagen de su portadilla en la primera plana. Pero no hubo más.

Sin comunicar lo que ocurre no hay manera de sensibilizar.

Y hay algo más: la educación. Se habla de un repunte de machismo en los colegios, en las series de televisión, en algunos programas, como si la sensibilidad por la igualdad quedara relegada a una lucha absurda de lo que en algunos lados se conoce como femininazis, como si la igualdad fuera solo reclamar la presencia de las mujeres en los consejos o la desaparición de la brecha salarial. Si no educamos a nuestros hijos en la igualdad, este post seguirá vigente dentro de unos años... Menudo rollo. Menuda faena no evolucionar.

Me encantan los movimientos de jóvenes por la igualdad, por supuesto en la diferencia, pues no somos iguales, no, en muchas cosas, empezando por la fisiología, hombres y mujeres, no. Pero de la misma manera que no pueden hacerse hijos sin lo que nos compenetra a ambos géneros, no vamos a conseguir avanzar sin la unión, sin la fuerza de la unión entre dos complementarios, que no oponentes. Por eso me gusta el movimiento "Heforshe", que encabeza Emma Watson, embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, porque incluye y no excluye, sin dejar que olvidemos que queda mucho camino por andar. Me impresiona su voz temblorosa, su discurso breve, conciso y claro. Y enlazo aquí una de sus últimas intervenciones, en el Foro Económico de 2015, para que se conozca mejor:

charo

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