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Lo que dice de ti la forma en que usas tu tiempo

Amparo María Millán Ocaña Café para dos, por favor
8 Jul 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Creo que no hay mejor reflejo más fiel de cómo es una persona que la forma en que emplea su tiempo y qué relación tiene con el mismo.

Las personas muy exigentes siempre tienen miles de cosas por hacer, y aunque pasan el tiempo trabajando sin parar, como no llegan a los estándares que se han marcado (que son prácticamente imposibles de cumplir) siempre están insatisfechas. Por el contrario, hay personas muy pasivas que se exigen muy poco, cuyas ambiciones parecen no importarles ni siquiera a ellos mismos, y por tanto su tiempo está plagado de cosas que hacer para los demás o para nadie en concreto.

Los que son en exceso prácticos y rígidos no pierden ni una hora de su valioso tiempo en soñar y en pensar otras posibilidades y todo en ellos es una "obligación". Con los fantasiosos y los que viven en las nubes sucede al contrario: dedican mucho tiempo a soñar y poquísimo a materializar o poner en práctica, y por ello no avanzan en la vida.

Hay personas con un valor excesivo en el trabajo duro que se sienten francamente culpables si emplean una tarde a la semana en hacer algo placentero, y en el extremo contrario se encuentran aquéllas para las que todo lo que contenga la palabra "trabajo" es un suplicio.

Por último, no hay mejor forma de ver cuánto te importa algo o alguien que el tiempo que pasas con esa actividad o persona. Es muy fácil decir "mi pareja, mi amigo, mi familia es muy importante para mí" (basta con abrir la boca y soltar la frase, aprendimos a hablar hace muchos años) pero si pasas poquísimo tiempo con esa persona, es obvio que no puede ser tan importante. Del mismo modo, puedes tener un deseo sincero de aprender algo o montar un negocio, que si no te pones a ello todos los días un ratito, el deseo es pura palabrería. Desde este punto de vista, no hay mejor forma de observar cuáles están siendo nuestras VERDADERAS prioridades que simplemente anotar en qué empleamos el tiempo. ¿Es el trabajo tan importante o lo es el Facebook y nuestro deseo de evadirnos o aparentar? ¿Cómo puedo decir a mi pareja que es lo más valioso de mi vida si paso con ella dos horas y lo hago frente al televisor? 


En definitiva: NO HAY MEJOR MANERA DE CONOCERNOS Y CONOCER A LOS DEMÁS QUE OBSERVAR LA RELACIÓN CON EL TIEMPO Y A QUÉ LO DEDICAMOS MAYORITARIAMENTE.

El empleo del tiempo nunca miente. Es objetivo, al contrario que nuestras creencias. Nos muestra nuestros puntos débiles y nos hace ser conscientes de nuestros patrones.

¿Te has sentido identificada con alguno de los ejemplos mencionados? ¿Dedicas tiempo al placer o todo son obligaciones? ¿Eres exigente o más bien pasiva? ¿Planificas tus días o te dejas llevar por necesidades ajenas (es decir, cuando alguien te llama acudes aunque no te venga nada bien)? ¿Dices que tu desarrollo personal es muy importante pero, en la práctica, prefieres que el suelo de la cocina esté limpio a tomarte un ratito para reflexionar sobre tu vida? ¿Pasas las horas muertas en Internet en vez de comenzar de una vez tu propio proyecto que, poco a poco, puede cambiarte la vida?

Si quieres producir un cambio sustancial en ti y en las circunstancias que te rodean, tienes que comenzar por reorganizar tus actividades en el día a día.

PARA GANAR EL CONTROL DE TU VIDA, DEBERÁS GANAR PRIMERO EL CONTROL DE TU TIEMPO.

Empieza por conocer cómo lo estás empleando y qué dice de ti, y empieza a dar pequeños pasitos para que tu día esté basado en las actividades que realmente importan, te hacen feliz y crecer como persona.

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Créditos de la imagen:

Bewitch the time, por Alice Popkorn via Flickr Creative Commons

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