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El rol de la mujer en la ficción

Igualdad entre hombres y mujeres Blog de feminismo de Womenalia
13 Mar. 2018 0 comentarios

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ROLES

Hace pocos días asistí a una mesa redonda sobre los roles femeninos en el mundo de la ficción. El debate se centraba principalmente en el mundo del cine y las series de televisión. Sin embargo, creo que los temas que se abordaron son también relevantes en la literatura y, en general, en cualquier ámbito creativo.

A continuación comparto algunas de ellas, dado que me parecen un material de reflexión interesante y enriquecedor:

La necesidad, y la pertinencia, de imponer cuotas de género (así como de otros grupos minoritarios) en el elenco de personajes. La vocación de las cuotas en cualquier ámbito es impulsar la diversidad y, desde esa perspectiva, su aplicación es recomendable. Sin embargo, se expuso también la idea de que la creatividad o el flujo de una determinada historia no debe subordinarse ni verse afectada por la obligación de aplicar unas cuotas. Dicho de otro modo: la creatividad ha de ser libre, la historia tiene que ser la que es y, en un momento dado, es mejor que haya pocos roles femeninos en ella, que incorporarlos de manera forzada y como personajes de relleno. No todas las historias requieren de mujeres, igual que no todas requieren de hombres (pensemos en esas películas corales y casi exclusivamente femeninas de Almódovar, por poner el primer ejemplo que me viene a la mente).

La clase de roles que las mujeres representan. Aquí se habló mucho de los roles femeninos tradicionales: como mero adorno del protagonista masculino (o incluso como una molestia o un escollo que le frena a la hora de cumplir su gran misión), como temerosas damiselas en apuros que necesitan ser salvadas de un peligro inminente… Por suerte, cada vez vemos más personajes femeninos protagonistas, potentes, mujeres dueñas de sí mismas, retadoras, que saben sacarse las castañas del fuego ellas solas. Sin embargo, a poca atención que prestemos, es fácil ver cómo estos papeles son aún pocos comparativamente y cómo la peor herencia de aquellos roles tradicionales sigue estando muy presente.

La vestimenta. Fue ampliamente comentado cómo, con frecuencia, en el cine y en televisión se muestra mucha carne femenina sin que se muestre la masculina en igual medida. ¿Debemos, entonces, volver a tapar a las mujeres? ¿Tenemos que volvernos puritanos? Esta conversación da mucho juego: a veces, el atuendo apoya la escena, sirve para expresar un estado emocional, una determinada condición del personaje, es un elemento necesario para el desarrollo de la historia. Otras veces, en cambio, es un recurso burdo y gratuito, una mera estrategia de marketing que, ahí sí, utiliza el cuerpo femenino como mero reclamo. Trasladada esta conversación al mundo real y a cómo a las mujeres nos gusta destacar la belleza de nuestro cuerpo y sentirnos atractivas, se concluyó que no es lo mismo mostrar el cuerpo por propia voluntad, que la decisión de un creador, productor etcétera de usar el cuerpo femenino como mero objeto. Otra pregunta que este tema trajo a colación fue: ¿qué es la igualdad, entonces? ¿Qué es lo correcto: mostrar menos carne femenina, o mostrar más carne masculina? Queremos que los dos cuerpos, el femenino y el masculino, sean mostrados del mismo modo y en las mismas condiciones, pero ¿en cuáles? ¿Dónde está la raya que indica “lo que debe ser”? ¿En qué punto algo deja de ser “subrayar el atractivo” para convertirse en cosificación?

Los cambios de género, convirtiendo en femeninos personajes tradicionalmente masculinos. Este recurso puede, a veces, puede ser una maniobra de marketing superficial para “quedar de feministas”. Cambiar el género a un personaje puede tener un gran resultado si la actriz está a la altura del papel, pero es algo que debería hacerse por los motivos correctos (un genuino interés por incluir y representar a la mujer), no como un simple lavado de imagen. Y en todo caso lo mejor, lo realmente necesario, es crear nuevos personajes femeninos que sean atrevidos, inteligentes, valientes, profundos y relevantes.

¿Escriben mejor las mujeres los personajes femeninos que los hombres? Esta afirmación fue recibida con indignación por algunos de los hombres que formaban parte de la mesa redonda, quienes veían en ella un prejuicio sin fundamento. Si bien es evidente que muchos hombres saben escribir buenos personajes femeninos, y muchas mujeres saben escribir buenos personajes masculinos, me consta algún caso en el que un hombre ha reconocido tener dificultades para imaginar lo que cierto personaje femenino haría o diría en una determinada situación. Creo que puede suceder, que no pasa nada por admitirlo abiertamente porque eso mismo es lo que permite trabajarlo y corregirlo; creo que es algo que, si sucede, hay que tomar y resolver con naturalidad.

La feminización de ciertos géneros tradicionalmente considerados como masculinos (como la ciencia-ficción) y la incorporación de la mujer a las filas de sus seguidores y adeptos. Aquí, tanto hombres como mujeres, tanto los participantes en la mesa redonda como el público asistente, estábamos de acuerdo por unanimidad en lo positivo de que se abran las perspectivas, de que las historias abarquen temas que interesen cada vez más a los dos géneros, enriqueciéndose de este modo el panorama para todos.

La representación de la mujer en el mundo de la ficción no es un tema banal. Es, a la vez, reflejo y fuerza creadora de nuestra cultura, así como ejemplo para futuras generaciones. Prestemos atención, con una perspectiva abierta y también con sentido común, a los mensajes que sobre la mujer nos lanzan las obras de ficción con las que convivimos y que nos rodean.

Y, en la ficción como en la realidad, seamos conscientes de que siguen siendo verdad las dos grandes afirmaciones: es mucho lo recorrido, y mucho lo que queda por recorrer.

 
Por María Traver, Senior Researcher en TNS
Linkedin: María Tráver
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