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Libre elección académica

Raquel López Merchán Luna Lunera
16 Mar 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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La primera mujer matriculada en una universidad española lo consiguió en el año 1872: María Elena Maseras Ribera lo hizo en la Facultad de Medicina de Barcelona, previa autorización del Rey.

Concepción Arenal se tuvo que disfrazar de hombre para poder asistir a las clases en la Facultad de Derecho de la actual Universidad Complutense de Madrid. La primera mujer licenciada en Medicina fue Dolors Aleu i Riera, siendo la segunda en alcanzar el título de Doctora.

Hasta 1910 no se generalizó la incorporación de la mujer a los estudios universitarios. En concreto, fue el 8 de marzo de 1910 cuando se permitió la matriculación de las mujeres en las universidades públicas. Hasta entonces, las mujeres podían asistir a centros privados o como oyentes, pero siempre necesitando la autorización del Consejo de Ministros para su inscripción como alumnas oficiales.

¿Qué sucede en la actualidad? Nos venden el mensaje de que la igualdad ya se ha alcanzado, que hombres y mujeres tenemos las mismas opciones y las mismas posibilidades. Pero la realidad es sutil, pero está ahí aunque no queramos verla.

No he podido encontrar estadísticas en relación a los estudios universitarios que estén diferenciadas por sexos. Por este motivo, me voy a centrar en la  Formación Profesional. Es curioso comprobar como el número de chicas estudiando en la modalidad a distancia es superior al de chicos, tanto en la FP Grado Medio como en el Grado Superior.

FP GRADO MEDIO

FP GRADO SUPERIOR

HOMBRES

10.096

14.916

MUJERES

12.402

24.397

¿Qué nos dice el género que tenemos que estudiar? ¿En qué nos dice el género que tenemos que trabajar? 

Los sectores de estudio en FP van desde actividades agrarias, pasando por actividades físicas-deportivas, marítimo-pesqueras, administración y gestión, artes gráficas, comunicación e imagen, electricidad y electrónica, imagen personal, informática-comunicaciones, sanidad, servicios socioculturales-a la Comunidad, vidrio-cerámica, artesanías, seguridad y medio ambiente, entre otros.

Por ramas, es destacable como los chicos se decantan más por estudiar actividades agrarias, marítimo-pesqueras, artes gráficas, comunicación, electricidad, informática que otros estudios como administración, imagen personal, sanidad o servicios socioculturales y a la comunidad, donde hay una mayor representación de mujeres.

Sin darnos cuenta, seguimos perpetuando los roles de género que se establecieron hace años.

¿Qué sucede cuando entramos en el mercado laboral? Nos seguimos dedicando, mayoritariamente, a todo aquello que nos han dicho que nos tenemos que dedicar.

Poco a poco, con esfuerzo, los espacios de dirección se están abriendo a las mujeres. Pero aún no estamos suficientemente representadas.

Un ejemplo, siguiendo con los estudios, es la representación de la mujer en la Universidad, en concreto en los puestos de dirección de éstas. Por ejemplo, en Salamanca, teniendo dos Universidades, sólo la Universidad Pontificia ha tenido, y tiene, una rectora. La USAL tuvo en el 2017, la primera candidata a ser rectora.

Según aparece en la Wikipedia, entre 1979 y 1980, hubo una rectora en funciones que se llamó María Dolores Gómez Molleda, debido a la cesión del anterior rector.

En la actualidad, según un artículo publicado en El País en el año pasado, sólo 4 rectoras dirigen las Universidades públicas españolas (50): Universidad de Granada (Pilar Aranda), Universidad Autónoma de Barcelona (Margarita Arboix), Universidad del País Vasco (Nekane Balluerka) y la Universidad de Huelva (María Antonia Peña).

https://elpais.com/politica/2018/03/04/actualidad/1520195159_462681.html

Tras este pequeño análisis, pregunto: ¿realmente elegimos libremente lo que estudiamos?

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