Decoración del hogar

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27 May 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hace ya unas cuantas temporadas que un color se coló en las páginas de los catálogos de decoración e interiorismo. Rápidamente ganó popularidad y muebles, complementos e incluso electrodomésticos se colorearon de él. Muchos escépticos declararon que, por tratarse de un color atrevido e inusual en decoración, tendría una vida efímera. “Simplemente está a la moda” declararon. Pero no, el color mint ha demostrado su potencial siguiendo estando, años después, en tendencia.

Sin embargo, a estas alturas de su vida su público se encuentra dividido entre quienes siguen enamorados por él y quienes, por el contrario, ya se han cansado. Nosotros lo tenemos claro: el color mint sigue ocupando un huequito en nuestros corazones. ¿Y vosotros?, ¿a qué grupo pertenecéis?

El mint es un color con mucha frescura y calidez a la vez. En líneas generales, aporta mucha luminosidad, genera un ambiente relajado y, sin duda, añade mucha personalidad. Pertenece a la gama de los tonos pasteles y, aunque no lo creas, es muy versátil. Se puede utilizar de muchas maneras y es fácilmente combinable con infinidad de colores y materiales.

Empezando por los colores… ¿cómo combinarlo?

Con tonos pasteles, conseguirás ambientes muy femeninos. Y si no te gusta el resultado pasteloso pero sigues buscando la feminidad o un toque romántico, opta por combinarlo con tonos lavanda o malvas.

Si quieres inyectar energía a la habitación, el contraste con el amarillo y el coral darán un aire vibrante y restarán frialdad al color.

Mezclarlo con madera es una opción muy acertada para crear ambientes naturales y cálidos. Más aún si lo combinas con plantas y flores.

Si lo que buscas en un ambiente más vanguardista, industrial o sobrio, no tienes por qué renunciar al mint. El resultado de combinarlo con el negro y colores oscuros es muy potente y nórdico.

El blanco (y tonalidades grises claras) son buenas opciones para potenciar su luminosidad.

Por último, un consejo: con el dorado y el bronce el resultado es brillante. Atrévete a poner algún toque de estos colores para ganar distinción y elegancia.

Siguiente paso, ¿cómo incluirlo? Dependerá de cuán atrevido seas. Si lo eres mucho, utilizarlo en grandes dosis (en todas las paredes, por ejemplo) es una opción. Pero si te preocupa arriesgarte o crees que con el tiempo te cansarás de él, con pinceladas en algún mueble o complemento, será suficiente.

Último paso: ¿dónde? 

La cocina es uno de los espacios donde a nosotros, personalmente, más nos gusta este color. Nos parece todo un placer comer rodeados de este color tan fresco, pues nos trasladará esa sensación a nuestros alimentos. Combinarlo con madera es una de las opciones más escogidas, ¡pero hay muchas más! Atrévete a hacer con algún electrodoméstico de color menta, sillas o taburetes de aluminio, utensilios de cocina, complementos...

Por su sensación relajante, también es buena opción para el baño. Paredes, techos, suelo o ¡la propia bañera! ¿Te atreves?

En el dormitorio también nos encanta. Pero sí nos gustaría recomendarte incluirlo solo en pequeños detalles. Mejor no saturar nuestro lugar de descanso en exceso. Pero algunos complementos y detalles sí, ¿eh? Y que no se te olvide en la habitación de los más peques. Endulzará su pequeño territorio.

Incorpóralo también en el salón para darle luz a la estancia en la que, normalmente, más tiempo pasamos o en la que podemos reunirnos con la familia o amigos.

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