Argelia, tan cerca... Tan lejos.

Isabel Pastor Gómez Argelia, tan cerca... Taaaaannn lejos
6 Dic. 2018 0 comentarios

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Empezaré por contar que, en Argelia como en todas partes, he encontrado gente fabulosa, y que el país, como cada lugar del mundo, tiene sus cosas buenas y malas. Este blog no es una crítica general contra el país ni contra sus gentes es solo el relato de mi experiencia en mi estancia, por motivos laborales, en un país vecino geográficamente pero lejanísimo según algunos intereses…

En febrero de 2017 me contactó una empresa española porque, según la primera reunión que mantuve con ellos, les había llegado mi currículo y les interesaba mi perfil, aunque, en aquel momento, no tuvieran ninguna plaza para mí. 

Un mes más tarde, en marzo, me reuní nuevamente con ellos porque habían encontrado una posible ubicación para mí, en esta reunión me hablaron de ir a Argelia o a Marruecos, no lo tenían claro aún. Me preguntaron si estaría dispuesta y dije que sí. A pesar de ello, me dijeron que me lo pensara unos días y les diera una respuesta después. 

En ese momento yo estaba negociando colaboraciones a tiempo parcial con varias empresas pequeñas y el proyecto que me ofrecía esta empresa, irme al extranjero como director técnico me sedujo bastante, además en un mundo que conocía y me gustaba y con un soporte técnico en la persona de alguien que conocía desde hacía mucho tiempo y a quien respecto y admiro por muchos motivos, tanto profesionales como personales. De modo que antepuse este proyecto a los demás que tenía encima de la mesa porque eran proyectos repetitivos para mí y que me obligaban a compaginar varias empresas al mismo tiempo para completar un sueldo que me permitiera vivir y, conociendo mi perfeccionismo, sabía que me entregaría al 100% en cada empresa y eso, al final, acabaría por no dejarme tiempo para atender todas mis obligaciones con el grado de exigencia que yo considero óptimo, lo que me obligaría a renunciar a alguna y con ello renunciar a ganarme la vida con comodidad; al final, por mucho que nos guste nuestro trabajo, y a mí me apasiona el mío, trabajamos para vivir y, si no podemos cubrir nuestras necesidades básicas, por mucho que nos guste, estamos en precario. 

El sueldo que me ofrecía la empresa que me proponía la expatriación, no era para tirar cohetes, la verdad, era más bien ridículo para lo que me proponían pero, teniendo en cuenta que la crisis ha hecho que las empresas aprovechen la situación para pagar sueldos de risa, todas las empresas, pues bueno, pensé que la experiencia merecía la pena, que al ir a un país con un nivel de vida mucho más bajo me permitiría cubrir mis necesidades y antepuse la experiencia, el proyecto, a mi beneficio y acepté. Me informaron de que sería Argelia, yo, personalmente, habría preferido Marruecos, la verdad, pero no me dieron opción. Me informaron de todo lo que tendría que hacer allí y me hicieron correr porque había mucha prisa en que me incorporara y ese mismo mes, marzo de 2017, estaba contratada y en formación y en abril, una vez solucionado el visado, me planté en Argelia y en Batimatec (Feria de la Construcción) por primera vez. 

Cuando mi círculo personal conoció que había aceptado irme a trabajar a Argelia por tres años, es lo que me dijeron al contratarme, me dijeron que estaba loca, y empezaron a contarme cosas, como poco, extrañas, así es que, ya que me había decidido, saqué todas esas ideas de mi cabeza y me fui con la mente limpia y sin prejuicios; al final la extranjera sería yo y, si en mi país exijo a los extranjeros que respeten mi cultura y se adapten, yo debería de aplicarme a mí misma la misma exigencia en un país extraño. Y eso hice. 

No quiero hacer post interminables así es que dosificaré el relato de mi experiencia en diversos posts para que sea más llevadero, por lo que dejaré para el siguiente post, mi primer aterrizaje en la República Argelina Democrática y Popular. 

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