Apostar todo al rojo

Leia Sanchez Apostando al rojo
11 Jun 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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En mi día a día trato de ser lo más racional posible. Para ello, veo mis decisiones en base a probabilidades y posibles recompensas. Al final, a la hora de tomar una decisión, no sabemos el resultado de ésta. Aun así, sí que podemos estimar la probabilidad de que nos salga mal, la probabilidad de que nos salga bien, cuál será el beneficio que tendremos en el primero caso, y cuál es la pérdida que tendremos si nos sale bien. Por ejemplo, si la probabilidad de que salga bien es inferior a que salga mal, pero la recompensa es muy grande, puede tener sentido arriesgarnos. Sin embargo, si tanto la probabilidad como el beneficio están en nuestra contra, la decisión más razonable es no arrigesarse.

Ahora llega el momento de explicar por qué he llamado a este blog apostando al rojo. Aparte de porque el rojo es un color que me gusta mucho, porque, a pesar de lo que se pueda pensar las apuestas tienen mucha relación con la toma de decisiones. Imagina que vas al casino a jugar a la ruleta. Imagina que si aciertas el color que va a salir te doblan el dinero, y que la probabilidad de ganar es del 70%. ¿Cuál es la decisión más razonable? Apostar. Aunque pierdas una tirada o dos, a largo plazo ganarás, pues las cuotas y las probabilidades están de tu parte. Sin embargo, ¿qué es lo que sucede en realidad? Pues que las probabilidades van a favor del casino. Obviamente la casa siempre gana a largo plazo. La probabilidad de acertar el color es del 48,5%, mientras que la recompensa es duplicar el dinero, por lo que lo normal es que si juegas mucho, pierdas.

Pero dejemos el casino y las casas de apuestas y volvamos a nuestro día a día. Imagina que te ofrecen un trabajo nuevo. En él te van a duplicar el sueldo. La parte mala es que pierdes la antigüedad de tu trabajo actual y que se trata de una compañía de nueva creación, por lo que no estás segura de que la empresa vaya a vivir muchos años. ¿Qué haces? Pues aquí, como sabemos el potencial de beneficio, tenemos que tratar de calcular la probabilidad de que la empresa sobreviva. Si pensamos que la probabilidad de que las cosas vayan bien es inferior al 50% no deberíamos cambiar. Si es superior, lo lógico sería lanzarse a esta nueva aventura.

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