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No Persigas una Vida de Éxito, Vívela

Sandra González Adiós amargura, Hola felicidad
18 Feb. 2015 0 comentarios

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Cada día que pasa descubro algo nuevo.

Es como si mi percepción cambiara a una velocidad sin precedentes para mi, y hoy tengo una nueva visión acerca del éxito que me gustaría compartir contigo.

No sé tú, pero yo me he pasado prácticamente toda mi vida persiguiendo el éxito:

  • Primero se trataba de tener éxito como "la hija perfecta", aquella que se porta bien y hace lo que se espera de ella.

 

  • Al mismo tiempo, me vi persiguiendo el éxito en los estudios, es decir, estudiar, sacar buenas notas, ir a la universidad, hacer algún máster.

 

  • Más tarde, tocaba tener éxito en el trabajo: encontrar empleo, defenderlo, ser "buena profesional", ascender, aprender, etc.
  • Después empecé a sentirme "atada", como si mi vida no me perteneciera, así que el éxito para mi pasó a significar "trabajar con libertad", es decir, ser autónoma, convertirme en mi propia jefa, hacer lo que me viniese en gana, sacarme mis propias castañas del fuego.

 

Y hoy, me levanto pensando que al final, me he pasado toda mi vida persiguiendo el éxito, o al menos, aquello que consideraba éxito en cada etapa de mi vida, y me doy cuenta de que en ningún caso me dió una felicidad plena (al fin al cabo es lo que esperas del éxito: que te haga feliz). 

Hoy empiezo a despertar de un sueño profundo, un sueño en el que participaba en un juego llamado "voy a perseguir la felicidad", en lugar de simplemente: vivir cada día siendo feliz.

 

Hoy salgo fuera de esa contradicción en la que todas (casi todos) hemos caído: - Perseguir el éxito (la felicidad) en lugar de vivir la vida plenamente.

 

Pero, ¿cómo salir de ese bucle sin fin en el que prácticamente toda la sociedad está aprisionada?

 

Ahi va mi truco: preguntate ¿para qué persigues el éxito?

Si tu respuesta es: para ser feliz. Se convierte en un claro indicio de que has caído en el juego, en el bucle sin fin. 

 

¿La alternativa? Ocúpate de ser feliz ahora.

Si, ahora. Y desde ese estado de felicidad, persigue todas las metas que quieras.

Después cuando te encuentes conmigo en algún lugar, y yo te pregunte ¿para qué pesigues el éxito?, seguramente me contestarás: - Sandra, ya no lo persigo, porque yo ya tengo éxito, soy feliz ;)

 

Una abrazo!

Sandra.

 

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