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Dar Consejos es una Contradicción (para muchas)

Sandra González Adiós amargura, Hola felicidad
10 Feb 2015 0 comentarios

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La mujeres pecamos en muchas ocasiones de "incoherentes".

Y dado que en este blog me he propuesto hablar de ello en clave de humor, hoy comienzo esta sección con una contradicción que seguro reconocerás al instante:

¿Qué me dices de esa costumbre que tenemos de dar consejos a los demás, y que luego no aplicamos en nuestras propias vidas? ;)

Desde luego, yo hoy me destapo y confieso que he pecado de ello en multitud de ocasiones.

Cuantas veces he dicho (y habrás dicho) frases como:

- A ver, Pepita, yo creo que si lo que hace Fulanita te molesta, deberías hablar con ella y decírselo directamente. Y luego verme yo en una situación similar, y no atreverme, a seguir mi propio consejo.

O por ejemplo:

- Bueno mujer, si te ha dicho eso tan feo, es porque estaba enfadado en ese momento, no se lo tengas en cuenta y haz las paces con él. Y luego voy yo, y me juro y perjuro que no voy a volver a hablarle a esa persona que tanto daño me hizo con su comentario, ¡jejeje!

 

Cuando das un consejo, te sientes muy bien, llena de razón, llena de lógica y coherencia. Casi podríamos decir que levitas un palmo por encima del suelo. Te dices por dentro "- menudos problemitas más tontitos tiene esta mujer, con lo fácil que es decir las cosas a la cara..."

Luego llega la cruda realidad. Acabas en una situación parecida, no sigues tu consejo, te desanimas, hablas con tu amiga del alma (esa a la que te pasas los días dando consejos) y entonces, te dice:

- Mujer, lo que tienes que hacer es decírselo a la cara.

Y... ¡BOOM!

Sientes en tu interior como una bofetada, y al rato, aparece esa vocecilla que te dice: " - ¿Qué? Ibas de lista y resulta que al final no eres tan lista..." (léase esto con voz malévola y carcajadas propias de una bruja de cuento).

 

¿Qué pasa en esos momentos? Te parece tan lógico cuando se lo aconsejas a otros, y sin embargo luego, a la hora de la verdad, te cuesta horrores "predicar con el ejemplo". Es como si existiesen dos personas en tu interior al más puro estilo de la película "yo, yo mismo e Irene".

 

Pues si, somos así. Así de contradictorias. Y es que el refrán: "-Sé el ejemplo de aquello que quieras ver en el mundo", no siempre está presente en tu manera de hacer las cosas. Tranquila, tampoco en la mía, y eso que me dedico al Desarrollo Personal y Profesional.

Al fin y al cabo, todos somos humanos, todos pecamos de incoherentes en algún momento, y a todos nos gustaría hacer las cosas bien y de forma alineada con nuestras convicciones, pero ¡ojo! eso no significa que no lo estemos haciendo bien.

 

Desde mi punto de vista, el simple hecho de darte cuenta de ello ya te permite:

  • estar más atenta a ese mal hábito de no seguir tus propios consejos
  • tomartelo con humor, reirte un poco de ti misma, y de tus contradicciones
  • divertirte viendo cómo  los demás también pecan de lo mismo (¡jaja! esta parte mola aún más)
  • poner más atención en corregir ese hábito y predicar con el ejemplo (por fin)

 

Para mi, una de las mejores maneras de crecer y desarrollarte es precisamente a través del humor. Cuando te des cuenta de que "pecas" de algo, simplemente ¡RÍETE!!, no pasa nada, sólo es una pequeña contradicción, no significa nada, no tiene sentido que te juzgues, te desanimes, te sientas mal, ni nada parecido. 

Recuerda, lo importante es TOMAR CONCIENCIA de cada una de esas pequeñas incoherencias, y con paciencia y buen ánimo, decidirte a prestarles atención para alinearte de nuevo con tus principios.

 

¿Qué te parece si esta semana nos comprometemos tú y yo a "cazar" esos momentos de contradicción? 

Me encantará que los compartas conmigo más abajo, en Comentarios.

 

Ánimos! y un Fuerte Abrazo!!

Sandra.

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