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Espacios para degustar

Eva Zorzano Zorzano A escala humana
22 Ene 2015 0 comentarios

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Hace tan solo unos días, os contaba aquí como los espacios comerciales más tradicionales han sufrido grandes transformaciones, tomando como ejemplo el de las panaderías, que se han convertido en espacios polivalentes, donde comprar, degustar, disfrutar, al fin y al cabo, de un entorno nuevo y moderno y comercialmente muy atractivo.

Hay otro mundo, que a mí me apasiona, que es del vino, como ya sabréis quien seguís mi blog, que ha sufrido no ya una renovación, sino una transformación total.

Pero el cambio es lógico, porque también el negocio y la forma de concebir el trabajo ha cambiado completamente. Las Bodegas de vino, no son ya solo un "centro de elaboración", un lugar de duro trabajo, en el campo, más o menos pintoresco y más o menos cuidado.

En el mejor de los casos, las bodegas han sido transformadas, de la mano de los más populares arquitectos del momento, en verdaderas "catedrales de este siglo", porque son centro del turismo, del encuentro social y hasta de "peregrinación", de miles de visitantes que atraídos por el marketing y la nueva cultura vinícola, quieren conocer de cerca estos lugares con arquitectura espectacular y generalmente en entornos y paisajes fantásticos.

Y, en cualquier caso, hasta en las más modestas bodegas, esta nueva fuerza de atracción, del turismo y las visitas, ha calado profundamente, y las bodegas están, en general, cuidadas, abiertas de par en par y dispuestas a compartir su buen hacer, su pasión por sus vinos y, cómo no, darnos a probar lo que producen.

Y no hablo ahora de mi tierra (no solo), hablo de todas las denominaciones y de todas las nacionalidades, porque esta nueva forma de ocio en torno al mundo del vino es un movimiento muy desarrollado ya en todas partes, desde el Valle de Napa, donde están organizado como si de parques temáticos se tratase, hasta Portugal, donde las bodegas y los viñedos de Porto son un referente del paisaje, el comercio y la cultura de nuestros vecinos.

Y lo que más me atrae de esta transformación, el espacio que para mí es el referente de esta renovación, es la sala de catas, unos espacios generalmente muy cuidados, diseñados exclusivamente para probar, degustar y conocer el vino.

 

Con materiales asépticos, más o menos neutros, con luz natural o una luz artificial preparada para ver y apreciar el color de los vinos... Lugares, como dice el título del post, para degustar, y es un avance tremendo y nos da idea de lo importante que es para quien ha dispuesto de este lugar el apreciar correctamente lo que bebemos.

Para mí, las mejores salas de cata son las que además de permitirnos probar fantásticamente los vinos y apreciarlos con todos los sentidos, nos permiten ver el entorno en el que estamos, para que no perdamos nunca la referencia de la tierra, de dónde viene todo y por qué estamos allí, por qué ese paisaje produce ese fruto.

Que tengáis una gran semana, womenali@s, y que la disfrutéis, a ser posible con buen vino.

Fuentes documentales:

Bodega en Nueva Zelanda, vía WEB

Imagenes de Chateau Cheval Blanc, vía WEB

Imágenes de Bodegas López de Heredia y de Irius, vía WEB

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