«La mujer de negocio es sobre todo luchadora»
El Ayuntamiento de Langreo impulsa desde hace cinco años un premio con el que se quiere reconocer la importante labor de las mujeres emprendedoras. No faltan candidatas con méritos en todas las convocatorias. En la última fue valorada por encima del resto el trabajo realizado por Lorena Fernández Valles por su proyecto de turismo rural y hostelería ubicado en el pueblo de Pampiedra, entre Ciañu y La Nueva.
¿Considera que en las comarcas mineras hay mujeres emprendedoras o es un papel en el que se sigue pensando en los hombres? Está claro que las mujeres somos emprendedoras. Creo que en Langreo, y por extensión en las comarcas mineras, siempre lo han sido de forma tradicional, luchadoras tanto en los negocios o en el control familiar. Estoy convencida de que las mujeres, en general, tenemos más capacidad de decisión en muchos aspectos que son importantes para los negocios. En el caso del proyecto empresarial que represento hay que tener en cuenta que también está mi madre, María Elena, quien ha tenido su gran papel en el negocio.
¿El premio que le ha sido concedido servirá para impulsar a otras mujeres emprendedoras de la zona? Animo a todas para que así sea. Pienso que con estos reconocimientos se impulsan las iniciativas de las mujeres con ideas y ganas de trabajar en su desarrollo. Además, está bien que se tenga en cuenta que los hombres no siempre deben tener el poder y el protagonismo.
¿Entonces va cambiando la idea de que la mujer tiene que estar en la cocina y los hombres sirviendo en la barra del negocio? Es una idea antigua que no se corresponde con la realidad. En nuestro negocio mi marido y yo compartimos las tareas, hay igualdad entre hombres y mujeres, tanto en el servicio al cliente como en otras tareas. Cualquier persona puede ver que en todo tipo de negocios las mujeres y los hombres pueden realizar las mismas tareas, incluso se puede decir que la mujer mira más la perfección.
¿Cómo se inició su negocio en Pampiedra? Hace seis años pensamos en hacer en una antigua cuadra un pequeño negocio de hostelería con cuatro mesas para atender a la clientela el fin de semana. Finalmente, hace cuatro años reformamos también el caserón contiguo y pasamos a crear un hotel con cinco habitaciones y un restaurante.
¿Còmo les va el negocio y cómo ven el futuro? El futuro lo vemos con optimismo a pesar de que la crisis afecta a todos. Confiamos en salir adelante, ya que casi todo se puede superar con constancia e ilusión.
Fuente original de la noticia: lavozdeasturias.com